Opinión

Crónica DEL PRESENTE

Crónica DEL PRESENTE

Años después, cuando se extendió la prolongación de la calle Gustavo Mejía Ricart, antigua 18, el Evaristo Morales quedó convertido en dos porciones de terreno para proyectos residenciales, el más grande  con el nombre de Evaristo Morales y el segundo con el nombre de Ensanche Julieta. Todavía  en el inicio de la década de 1950 a 1960, las dos pistas principales del aeropuerto de Miraflores, llamado General Andrews, comenzaban en  la esquina 27 de Febrero con Abraham Lincoln y la John Kennedy con la hoy avenida Lope de Vega, que se llamaba entonces avenida Country Club. En ese perímetro de la 27 de Febrero, Tiradentes y Lope de Vega hasta la Kennedy,  se inició la construcción de un ensanche propiedad  de la    empresa Nacional de Construcciones, C x A,  (NACO), empresa fundada por un conocido ingeniero  constructor llamado  Juan Bernal.

  En el inicio de esa década entraba Santo Domingo de Guzmán, Primada de América, irreverentemente bautizada con el nombre de Ciudad Trujillo, en su etapa más hermosa, atractiva y moderna. Severamente dirigida por la férrea e imponente  dictadura que imponía sus decisiones sin importarles los derechos de propiedad o las libertades públicas, Rafael Trujillo Molina se había convertido en el amo absoluto del país porque además de ser el jefe político y militar,   se había transformado, en términos económicos, en  dueño único de una de las dos fortunas más grandes de la República. En los primeros años de esa década inició el gobierno  la construcción de tres importantes urbanizaciones en la parte nororiental de la ciudad.

  Colindante con el barrio Mejoramiento Social, construido en la segunda mitad de la década de 1940, el gobierno dispuso la construcción de una hermosa urbanización, para el autor de esta columna  una de las más bellas que se han construido en el país, que recibió el nombre de María Auxiliadora, en la que fueron construidos un moderno hospital que recibió el nombre de William Morgan; un colegio  católico que recibió el mismo nombre de la urbanización y una Escuela de Artes Manuales, si no recordamos mal, dirigida por la Orden de San Juan Bosco, los sacerdotes llamados los  salesianos. Realmente, María Auxiliadora era una hermosa construcción urbanística para una ciudad en  proceso de modernización y expansión.

Luego, se   inició  la construcción  del Ensanche Benefactor,  llamado más tarde Ensanche Ozama, en la parte oriental  del río  de ese mismo nombre, que vino a colindar en la parte sur con Villa Duarte y en el oeste con el paraje  Los Mina, que en aquel momento solamente estaba habitado por personas de color negro, descendientes de los fundadores  de ese lugar, antiguos esclavos de la colonia francesa de Santo Domingo que se fugaron de su territorio  y recibieron asilo de las autoridades españolas a mediados del siglo XVIII. 

    Es necesario recordar que en Los Mina, para entonces, habitaba una familia  muy conocida, de  apellido Mestre, que eran blancos rubios, al parecer descendientes de holandeses y residía  también un conocido periodista llamado Ignacio Martínez H.

El Nacional

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