Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

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Haití de nuevo, otra vez

Decíamos en nuestra columna anterior que en realidad no tenemos el numero, exacto, de la cantidad de columnas y de otros trabajos que el autor ha escrito acerca del permanente y preocupante problema haitiano. En la columna anterior que fue la quinta, con el título de “Dos Presidentes Para Una Isla”, anunciamos que de esa secuencia sería la última en la cual habíamos tratado, en estos días, el tema citado. Pero resulta que en la edición del jueves 12 del corriente mes de noviembre, en la primera página del periódico Hoy, aparece un título que dice “Red Trae Niños Haitianos Para Mendigar En Las Calles” y en las páginas interiores de ese matutino, en el almuerzo del Grupo Corripio, se detalla en las declaraciones de dirigentes de organizaciones internacionales que participaron en la Convención Internacional Sobre los Derechos de la Niñez, en la celebración de su vigésimo aniversario, la preocupación de estos señores por el trafico de niños haitianos hacia nuestro país, que son utilizados como mendigos en Santo Domingo y Santiago, que son las dos ciudades principales de la República Dominicana.

Creemos realmente que estas distinguidas funcionarias y funcionarios, algunos de ellos extranjeros, por fin han comprendido que hay una política, migratoria, como dicen algunos, que responde a diferentes niveles y aspectos de un plan tenebroso, inquietante, difícil de enfrentar, concebido, elaborado y dirigido para, por todas las vías que sea posible, dejar bajo la responsabilidad única, absoluta y definitiva de los dominicanos, la grave situación por la que atraviesa y vive el “conglomerado humano” que todavía responde al nombre de Haití; supuesto Estado republicano, que fue declarado independiente el primero de enero de 1804 por el líder revolucionario Jean Jacques Dessalines. “Los niños haitianos que mendigan en la República Dominicana, sobre todo en Santo Domingo y Santiago, son traídos al país por una red de traficantes de personas cuyos miembros son dominicanos y haitianos…”, denuncia que hizo publica, en el referido almuerzo, el señor Ayacx Mercedes, dirigente de Unicef.

Nada de lo denunciado por el señor Mercedes es nuevo y debemos reiterar que no corresponde solamente a las autoridades dominicanas llevar esa migración perjudicial, preocupante por dañina, a su más mínima expresión. La irresponsabilidad, el temor y la cobardía, de la mayoría de las autoridades dominicanas, civiles y militares, que saben muy bien cual es la forma de combatir esa alevosa conducta, que se ejecuta en los momentos en que un grupo minoritario de intelectuales haitianos exige e irrespeta al gobierno dominicano, por el supuesto maltrato que reciben los nacionales del hermano pueblo vecino, avalado por una protesta en silencio por el “Congreso” haitiano por la muerte de uno o dos nacionales de ese país, en incidentes fronterizos.

No vamos a hacer mención de las “gallaretas parlantes” que en la radio y la televisión, por instrucciones que sabemos de donde proceden, viven acusándonos a todos los que defendemos la integridad, la soberanía y el derecho a la vida, del pueblo dominicano. Ni señalaremos a las ONG, pagadas también, que viven de manera permanente cuestionando a quienes reiteramos la gravedad del problema haitiano. Aunque lo único que queremos reiterar y dejar constancia, es que los dominicanos o por lo menos la mayoría de los que habitamos en esta tierra nuestra, actuamos o procedemos como el avestruz: escondiendo la cabeza, para no asumir responsabilidades.

El Nacional

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