Opinión

CRONICA DEL PRESENTE

CRONICA DEL PRESENTE

Euclides Gutiérrez Félix
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Pocas veces   equivocado

(II)

 

En nuestra columna anterior decíamos que “Hace cuatro o cinco años, no recordamos la fecha, fue puesto en circulación un libro titulado “La Fiesta del Chivo”, obra de un escritor de origen peruano que responde al nombre de Mario Vargas Llosa. En esas locuras emotivas un grupo representativo de los intelectuales dominicanos, aplaudió y alabó a su autor por una obra que en realidad intelectual y políticamente no es más que una falta de respeto y un atropello, gratuito, mentiroso y difamador, de las mujeres dominicanas, de los hombres que le sirvieron, incondicionalmente, en su larga y siniestra dictadura a Rafael Trujillo Molina; a quienes lo combatieron, al pueblo en el que nació y vivió hasta su muerte y al personaje histórico. No deseamos ni queremos mencionar a los dos asesores intelectuales que sirvieron de muletas a este canalla intelectual”.

Decíamos también que “la frivolidad y superficialidad de la mayoría de los intelectuales dominicanos, muchos de los cuales cincuenta y dos años después de su desaparición física siguen “viviendo, mintiendo y disparateando” del antitrujillismo”. Y fue tal la repercusión de esa adulonería que no sabemos quién le llevó o convenció a nuestro compañero Leonel Fernández Reyna, en ese momento Presidente de la República, para que le rindiera homenaje a este Mario Vargas Llosa, elevándolo a la categoría de un héroe intelectual como modelo y ejemplo para el pueblo dominicano a quien irrespetó, burlándose de su incondicionalidad al siniestro dictador, asesino selectivo e intolerante, Rafael Trujillo Molina. En el mes de diciembre del año 2010, se le otorgó a Vargas Llosa la orden Heráldica de Cristóbal Colón en grado de Gran Cruz Placa de Plata y se le paseó por diferentes escenarios acompañado siempre de sus infames muletas, que en la realidad de los hechos son cómplices de los irrespetos al pueblo dominicano y a su admirable conducta como “actor solitario de su historia”.

En la última reunión del Comité Político nuestro compañero de partido, Leonel Fernández Reyna, amigo, a quien agradecemos las atenciones, deferencias y respeto que nos ha prodigado, en un acto de honestidad propia de él, recordó que habíamos dicho hace años que ese premio Nobel de Literatura que le habían otorgado al apátrida de origen peruano, a quien le correspondía hace muchos años era a Juan Bosch, gran maestro universal de la literatura y el más grande escritor de cuentos que ha tenido hispanoamérica. Ya para julio de 1985, en una conferencia dictada por nosotros como representante de don Juan en el homenaje que le fue rendido por la XIII Feria Nacional del Libro, señalábamos en una breve síntesis, su ruta ascendente en el arte, inmensamente humano y rico, del cuento corto y de la narración en sus diferentes aspectos. Por eso dijimos a grandes rasgos que “luego de “La Mañosa”, novela rural que determinó un cambio de orientación en la novelística nacional, Bosch pasó a ser el orientador de la cuentística antillana”.

 

El Nacional

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