El 2 de noviembre del año 2001, por mandato del Comité Político del PLD, pronunciamos el panegírico dedicado a don Juan, en cuerpo presente, en la Casa Nacional, en el cual dijimos: Al despedirte, visionario de la patria, como inmortal y prócer de la República agregando: Tu conducta como patriota y líder te han convertido en símbolo hermoso de dignidad nacional y ejemplo que debe ser imitado por las generaciones presentes y futuras de la patria, Latinoamérica y otros pueblos del mundo. ¡Hasta siempre soldado de las letras, ciudadano de America, maestro de todos los tiempos! Palabras y frases que son breves y pocas para rendir homenaje a esa figura excepcional que sirvió y defendió al pueblo dominicano y otros pueblos del mundo con el valor y responsabilidad cívica que lo convirtieron en un paladín internacional de la justicia. Conducta que lo hizo acreedor al título que le hemos otorgado de Presidente Moral Eterno de la República Dominicana.
René Fortunato, profesional de primera categoría, que no necesita presentación, le ha servido de ejemplo a muchos que ejercen el oficio que él honra, haciendo no solamente documentales de episodios inmortales de nuestro pueblo, sino rindiéndole homenaje y reconocimiento al maestro político dominicano y de America, que iluminó con su presencia el escenario en el cual se debaten ideas y se lucha por principios no solamente en su patria, sino también en Cuba, Costa Rica, Venezuela, Chile, En Europa, Asia y África. Y René Fortunato ha hecho al Ayuntamiento de Santo Domingo una proposición que lo honra y lo distingue: que a la avenida ubicada en la parte occidental de la ciudad de Santo Domingo, llamada Sarasota, se le cambie el nombre por el de Juan Bosch. El autor de esta columna, identificado con René Fortunato de que una avenida de importancia se distinga con el nombre de Juan Bosch, le pide permiso a René Fortunato y le propone al Ayuntamiento del Distrito Nacional que el nombre de Juan Bosch le sea asignado a la Winston Churchill y que ese nombre identifique esa vía desde la George Washington hasta la autopista Duarte.
Enríquez Jiménez Moya, Comandante de las Expediciones gloriosas del 14 de junio de 1959, mártir de la República y héroe nacional, merece que la vía designada con el nombre de Sarasota lleve su nombre, histórico e inolvidable. Existen en esa parte de la ciudad, particularmente en la urbanización de El Millón muchas calles con nombres absurdos a cualquiera de las cuales se le puede poner el nombre del distinguido político inglés que no tuvo vínculos estrechos, ni siquiera formales, con el pueblo dominicano. Churchill es un héroe de la nación británica en su lucha contra el fascismo alemán, italiano y japonés, y no hay razón valedera para que una avenida de esa importancia y esplendor lleve su nombre, como no hay justificación valida para que otras vías de comunicación, como la John Kennedy, lleven el nombre de figuras políticas de otros países que no tuvieron ninguna conducta o ningún comportamiento solidario o favorable en especial al pueblo dominicana; diferentes a verdaderos benefactores de la humanidad como Louis Pasteur, Jonas Salk, Alexander Fleming o el general Charles de Gaulle, héroe de la Segunda Guerra Mundial, que en abril de 1965, al producirse la intervención militar de los Estados Unidos, saludó el valor de los dominicanos en defensa de su independencia y soberanía.

