¿Hacia dónde vamos?
Con frecuencia permanente, el autor de esta columna recibe llamadas telefónicas de amigos, compañeros, conocidos, que leen lo que escribimos y dan seguimiento a nuestras comparecencias, cada vez menos frecuentes, en programas de radio, televisión, en los cuales hablamos algunas veces de música.
Quisiéramos complacerlas y complacerlos a todos, o por lo menos a la gran mayoría, porque el seguimiento a lo que escribimos y hablamos es una distinción que agradecemos profundamente.
Recientemente en una reunión con un grupo de esos amigos, se preguntaba, pidiéndonos que respondiéramos, hacia dónde va nuestro país en términos culturales, particularmente en el aspecto musical, en el cual el pueblo dominicano ha dado cantidad de pruebas de la fina sensibilidad que ha permitido a diferentes compositores componer en géneros diversos, comenzando desde luego por el merengue folklórico, boleros, y otros géneros, entre los cuales está la «criolla».
Desde luego este proceso vergonzoso en el cual se han impuesto, supuestamente, verdaderos absurdos y disparates, parece que no tiene fin y que no existe la autoridad formal y frontal para enfrentarlo, e imponer esa hermosa tradición musical que ha servido de motor y estímulo, como modelo de inspiración del amor que genera en los hombres su relación con la mujer.
Leimos en días pasados que el artista español Diego el Cigala, daría un concierto bajo el título de “15 años de Lágrimas negras”. Esa canción es una de las más conocidas de América de origen dominicano.
El autor de la misma como se quiere y se mantiene decir, no es Miguel Matamoros, el extraordinario sonero cubano. Las letras de «Lágrimas negras» las escribió una distinguida maestra dominicana que se llamó Aurora Golibart. Al parecer Miguel Matamoros y ella, según fuimos informados, tuvieron una relación amorosa en el año de 1930 cuando el Trío Matamoros estuvo actuando en Santo Domingo, en septiembre, cuando se produjo el ciclón San Zenón.
Los versos de esa canción, que el autor de esta columna tiene 37 versiones de ella, interpretada por artistas y conjuntos de todas las categorías de hispanoamérica. De ella escribiremos y hablaremos después.
Solamente queremos recordar otras canciones dominicanas del género bolero, que han tenido fama internacional no solamente en América sino también en otros países. Vamos a recordar varias de esas canciones sin decir quiénes son los compositores, cantantes, conjuntos y tríos que las han interpretado: «Dilema», «Peregrina sin amor», «Romance bajo la Luna», «Aunque me cueste la vida», «Sortilegio», «Evocación», «Carita de ángel» y «Mi gloria». Pero quedan dos más, que son » Por amor”, que le ha dado la vuelta al mundo y la segunda que se titula,“Tú me haces falta” aunque debo, en este caso, señalar quien es el autor y quien la canta: autor, Armando Cabrera y la canta Plácido Domingo considerado, tal vez, el cantante más completo que ha conocido la historia en diferentes géneros musicales.
Qué pena siente al autor de esta columna por la forma en que han enterrado y borrado esa expresión de matices tan hermosos de este pueblo valiente, que ha sido firme y coherente en la lucha permanente por su existencia camine ahora, en estos momentos, por una ruta equivocada que le costará la vida.

