Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

El periodismo aventurero

La mayoría de los medios de información de la República Dominicana han sido asaltados por analfabetos intelectuales, que en su mayor parte hombres y una minoría de mujeres, coincidiendo en ambos sexos una agresividad irrespetuosa y difamadora, con la intención de amedrentar a las personas de las cuales hablan o comentan, pero particularmente aquellos que desempeñamos funciones públicas, la mayoría de los cuales, temerosos, vacilantes, irresponsables, aceptan y se ponen por debajo de esos energúmenos que hablan y escriben, más en la radio y televisión, que en los periódicos, de manera tal que llenan de vergüenza a los que por años, no solamente hemos ejercido, profesionalmente y en el campo político, la función de periodista e impartiendo por largos años en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, lecciones de historia y de periodismo.

Es necesario dejar establecido que hay excepciones dignas, honradas, objetivas, prudentes, de comentaristas, columnistas, y ensayistas, que son en realidad profesionales que manejan con maestría y seriedad, el ejercicio de esa digna profesión, que debe tener como norte, solamente, defender los intereses de nuestro pueblo y ayudar a elevar su nivel cultural y de conocimientos, de aquellos sucesos que ocurren a diario, no solamente en nuestro país, sino también en otras partes del mundo. Estamos concientes de la responsabilidad que asumimos cuando hacemos esta denuncia, pero lo hacemos porque muchas personas nos comunican su preocupación por el derrotero que ha tomado esta desgraciada ocurrencia, que satura casi las 24 horas del día la radio y la televisión.

Analfabetos integrales, completos, escribiendo y hablando, cuestionando, con un desconocimiento absoluto de lo que es la Constitución de un Estado, los Códigos que rigen el Poder Judicial, las leyes y sus disposiciones, las leyes especiales y los reglamentos y disposiciones oficiales, que ordenan la vida de un Estado y particularmente las Instituciones oficiales que conforman el aparato burocrático de la Nación. No estamos hablando en términos particulares de nadie, pero cada día nos preocupa más este desorden que como “La Caballería de Atila”, el aterrador rey de los hunos, pisotea reputaciones amparándose en la libertad de expresión que consagra un régimen democrático, en el que la incapacidad, la prevaricación y deshonestidad, se han adueñado también de la mayoría de los tribunales de la República.

Si los ciudadanos de este país no condenamos públicamente, con responsabilidad, el abuso de esa libertad de expresión que consagran la Constitución y las leyes vigentes, terminaremos convirtiéndonos en comunidad caótica y más que caótica, anarquizada, atemorizada, que arrastrará al terreno de la agresión y los enfrentamientos a las víctimas de ese irrespeto chantajista, que no estén impermeabilizados y convencidos que frente a esa cobardía y atrevimiento hay que responder con palabras, con hechos y la verdad.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación