Como anuncié hace 15 días, pasaron las elecciones nacionales y el resultado fue el previsto. Danilo Medina será el presidente de la República Dominicana a partir del próximo 16 de agosto. Aunque somos un país presidencialista, no creo que él tenga la libertad de gobernar a su gusto, y deberá cumplir con la formalidad de llenar las apariencias, pero a pesar de eso, ¡Felicidades!
Muchas veces se desea felicidades en procura de ganarse el afecto y la buena voluntad del felicitado, que es mucho más evidente si se trata del presidente. Es una forma de ponerse presente. De estar donde el Capitán lo vea, pero en este caso lo hago de corazón. Conozco a Danilo y estoy convencido de su sinceridad.
Hay que reconocer su tesón, su perseverancia en alcanzar su sueño de ser presidente, a pesar de su origen humilde, del que aún no reniega. La persistencia en su propósito es ejemplo para todos y para todo. Supo sobreponerse a los obstáculos desleales que le pusieron algunos de sus compañeros.
Insisto en plantear que no tiene muchas posibilidades de hacer un buen gobierno, por los amarres en que cayó, por las concesiones que debió dar, sobre todo para recibir el respaldo de Su Alteza. Seguirá este ejercicio de gobierno clasista, excluyente, afincado en el balaguerismo receteado y Bosch permanecerá, por no ser conveniente, en el olvido.
Finalmente, le anuncio al presidente electo que, en caso de que quiera desamarrarse, y hacer un gobierno decente, nos ponemos a su disposición, hasta que llegue la oportunidad de hacer los reales cambios para Cuando Sea Presidente.
Nota al margen: Como ya no cuenta nada para ganar, el sumir en el estercolero a los que disienten, quiero expresar mi frustración por no haber sido invitado a la casa del periodista Miguel Guerrero, a la reunión aquella, y ser calificado por ello como conspirador.
PD. Entregado en físico el 14 de mayo 2012. Conservo copia de recibido.
Otra PD. Pasado mañana se cumplen 18 años de la desaparición de Narcisazo.

