CHENGDE, China. AP. La iglesia católica de China, respaldada por el régimen comunista, ordenó el sábado un obispo que no contaba con la aprobación del papa Benedicto XVI, a pesar de que un asesor papal consideró la medida «vergonzosa» e «ilegítima».
La ordenación de Guo Jincai, en la iglesia Pingquan de la ciudad de Chengde, se hizo en medio de un fuerte operativo de seguridad en que decenas de policías cerraban el paso a la prensa. Sin embargo, también hubo un espíritu festivo, con letreros coloridos y lámparas tradicionales colgados afuera de la iglesia y fieles que se sacaban fotografías.
La ordenación, la primera sin aprobación papal en China en casi cinco años, amenazaba con perjudicar las ya tensas relaciones entre el país asiático y el Vaticano. La Santa Sede había advertido que los intentos de reconciliación se perderían si sus obispos se veían obligados a asistir. El cardenal de Hong Kong Joseph Zen, un importante asesor de Benedicto XVI, dijo que la ordenación era «ilegítima» y «vergonzosa».

