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Cuotas haitianas

Cuotas haitianas

Cartas

Uno de los caminos que pueden llevar al éxito para detener a la migración de ilegales haitianos, tiene que ser que los empresarios dominicanos aumenten los salarios y mejoren las condiciones de vida de los trabajadores de las agro-inustrias y del sector construcción.

La masiva llegada de haitianos sin documentos se debe, en casi su totalidad, a que hay trabajo garantizado para una masa iletrada, de solo músculo, cultivando la tierra o poniendo blok.
El peón dominicano abandonó el área por las condiciones infrahumanas de la tarea.Con la sola deportacion no se corrige el problema. No hay la suficiente infraestructura para deportar diez mil haitianos a la semana, por lo que la necesidad es de ir a la fuente creadora del problema.

Los haitianos venían masivamene para la industria de la caña, al final la mayoría retornaba a Haiti, pero una parte significativa persistía en el territorio nacional, donde formaba familia y dejaba descendientes.
Nunca trabajar en las plantaciones agrícolas fue del agrado del dominicano, que se horrorizaba al ver los barracones de los haitianos. De ahí que el refuerzo de los braceros de color era una necesidad.

Los jóvenes residentes en comunidades rurales emigran a la ciudad, a romper brazos en los cordones de miseria, y más aún, a caer en las garras de la delincuencia.

La industria de la construcción empleaba casi exclusivamente a dominicanos, cuando estos comenzaron a desertar. El pago del jornal se les quedaba entre el almuerzo del medio día y el pasaje a su zona de residencia.

El haitiano no tiene ese problema. Vive en la construcción y come lo que aparezca. Lástima por ellos, por las condiciones en que viven, con el temor de que los detengan por ser ilegales.
La ley es dura, pero es la ley, y nadie en condición de ilegalidad puede permanecer en un territorio soberano como la República Dominicana. También es un absurdo pensar en dar cuotas de ilegales, para estas dos industrias.

Tenemos que hacer un llamado a la iglesia católica, que da demostraciones de favorecer la cuota y apoyar la ilegalidad.

Este es un problema que afecta directamente al pueblo dominicano, que da la cara buscando el respeto a sus normas de vida.

Las deportaciones de indocumentados deben continuar, no importa su nacionalidad, ni el trabajo que realicen.

El país tiene sus normas constitucionales, y nadie, absolutamente nadie, está por encima de ellas.

Por: Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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