A Danny Rivera, para ofrecer el mejor concierto de su vida en República Dominicana, no le hizo falta tener sus éxitos las listas del mercadeo del disco , ni que sus canciones se difundieron profusa y marcadamente en la radio en las tres semanas previas y cruciales del mercadeo de un espectáculo unipersonal. Rivera, cantante de voz cálida y sostenida, gestor del amor y la militancia, defensor y disfrutador en armonía del medio ambiente, por lo cual vive en montañas en sus dos Patrias, no tuvo necesidad de efectos especiales en el espectáculo. Le bastó la concepción de Amaury Pérez de un escenario en el cual se acomodaron seis músicos, un vocalista con un arraigo en el público dominicano, ganado jornada a jornada, episodio a episodio, canción a canción, bolero a bolero, grito a grito, encierro, clamor, activismo, respeto y esperanza de ser entendido al final del camino. A Danny Rivera se le permite cualquier licencia de actuación, desde sus parlamentos naturales, sus historias cargadas de gracia, su convocatoria a que el público cantara para él y para si mismo.
Es que es demasiada tradición de letras e historias de amor las que se guardan para llevar a la gente de casi tres generaciones a gustar de un talento que sobrepasa el entendimiento de los fenómenos comerciales del espectáculo.
Es una unidad labrada signo a signo, figura a figura y en la que se ha elevado a niveles populares renovados a autores del bolero de siempre o de la balada que rememora los amores vividos en toda su gama de expresiones y contenidos.
Inició su actuación con un himno del romancero tradicional: Mujer, abre tu ventana, introducido los acortes acústicos y solitarios de una guitarra que no pudo estar mejor tocada. Esas primeras notas se recibieron con un clamor de aprobación. Siguieron En un cuarto, dos amantes, confesión hermosa de una relación socialmente inválida pero existente y consagrada por los secretos furtivos del amor inadmitido; Amada Amante pegó más fuerte aún; Dime como vivir sin tu cariño proclama del desamor más doliente y ahogado en si mismo; el abuso del cantor siguió con Cómo he de vivir sin tu cariño , interrogante que provocó la pregunta ¿dónde venden navajitas para cortar venas?
Repertorio
El llanto y el romance
Con letras escritas desde el fondo de las experiencias vividas quién sabe por quién y cuándo, muchas de las canciones del repertorio parecían desnudar la vida de tanta gente que allí cantó y hasta lloró. Temas como Amada Amante y En Un Cuarto Dos Amantes pegaron fuerte. Mucho. Hondo. Las lágrimas y los recuerdos enjuagaron episodios de quien sabe quien
Cheo Zorrilla, invitado especial
Un momento especial se produjo cuando llamó a escenario al compositor dominicano que más piezas le ha interpretado: Cheo Zorrilla, durante cuya permanencia en el entablado discurrió una conversación-actuación llana, natural, directa y tierna, capaz de demostrar la altura e intensidad que puede llegar a ser la amistad entre dos artistas. Juntos hicieron La Rosa, una Mujer, una pieza de alabanza a la figura femenina; Apocalipsis (la primera que interpretó Rivera de la pluma del compositor y poeta local), para luego seguir con Mi Padre Era Inolvidable hasta hacer una pieza invitada y evidentemente improvisada con gran belleza: Mi debilidad, de Aníbal de Peña.
Procedencia
Danny Rivera nace en la pobreza digna de los barrios de tercera en Santurce en Puerto Rico. Se comenzó a destacar como un niño cantor de voz precoz, de voz afinada fuerte y cálida.
El primer sello discográfico que se interesa por Danny Rivera es la Compañía GEMA Record propiedad del famoso comediante Guillermo Alvarez Guedes. Ya a final de los años setenta Danny Rivera comienza a tener un nombre de gran prestigio en Hispanoamérica.

