Opinión

¿De héroe a villano?

¿De héroe  a villano?

Lava Jato, que destapó el más grande escándalo de corrupción en América Latina, ha sido posible gracias al compromiso y la determinación personas que alcanzaron la categoría de héroes.

Entre todas hay una que brilla con más intensidad por su particular empeño en que, sin importar la dimensión política y económica de los involucrados, no quedara piedra sobre piedra. La operación por la que está preso el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva comenzó cuando la Policía Federal de Curitiba investigaba una red de lavado de dinero.

El blanco, en principio, era un famoso cambista, pero luego de revisar múltiples actividades bancarias se descubrió un esquema de empresas irreales y transferencias sin justificación.

El hilo llevó a Petrobras al encontrarse que uno de los cerebros del blanqueo había regalado un vehículo al exdirector de la petrolera estatal, Paulo Roberto Costa.

La operación apareció en la esfera pública cuando dos de los principales sospechosos llegaron a un acuerdo de colaboración con la justicia, a cambio de una reducción de pena. Los datos que proporcionaron ayudaron a descubrir una red de confabulaciones entre el poder político y empresas que en una década habían desviado más de dos mil millones de dólares de la petrolera estatal.

A pesar de las evidencias que comprometían al liderazgo de todos los partidos, empresarios, gobernadores, alcaldes y legisladores el proceso se atascó en varias ocasiones, a tal punto que estuvo cerca de caerse.

En esa tesitura interviene al que se considera el gran héroe de la lucha contra la corrupción: el magistrado Sergio Moro. La magnitud del escándalo provocó que Moro se excediera en sus atribuciones al brindar asesoría a los fiscales, de ser como se ha revelado, para evitar que se diluyera el caso.

Vistos los resultados, las violaciones de Moro son más de forma que de fondo. La asesoría que ofreció a los fiscales no fue para proteger ni encubrir a alguien en especial, sino para que ninguno de los involucrados, sea Lula da Silva, Aecio Neves, Marcelo Odebrecht o Michel Temer, se saliera con la suya.
Ha dolido mucho que Lula da Silva emergiera como la principal víctima de la asesoría de Moro.

El líder del Partido de los Trabajadores, quien se había erigido en un referente de la izquierda, se mantenía como el dirigente político más popular de Brasil y de habérsele permitido participar en las elecciones que llevó al poder al conservador Jair Bolsonaro tenía todas las de ganarlas.

Pero con él están tras las rejas políticos de todas las tendencias, y gracias al magistrado Moro Lava Jato se convirtió en un tsunami, con excepción de República Dominicana y algún otro país, en los sitios donde Odebrecht pagó sobornos para obras. Más que un villano, Moro es un héroe. Un gran héroe

El Nacional

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