Los comunicadores, hombres y mujeres de opinión pública, le haríamos un gran servicio a la sociedad si fuésemos capaces de alejar de nuestra realidad circundante las pasiones políticas.
Y más ahora, cuando estamos inmersos en un proceso electoral en donde claramente se vislumbra una polarización entre los candidatos presidenciales Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana, y Hipólito Mejía, del Partido Revolucionario Dominicano.
Por ello, resulta de rigor el tratar siempre de ser lo más objetivo posible (sabiendo que la imparcialidad no existe dentro de las ciencias sociales, políticas o económicas) para de ese modo evitar caer en las redes de las pasiones y la mediocridad, las cuales nunca serán buenas consejeras.
La verdad es que quienes solemos abordar temas de actualidad en los medios de comunicación opinamos desde un ángulo estrictamente personal, digamos que lo más apegado posible a la realidad que nos circunda; por lo menos eso siempre trata de hacer el autor de este trabajo.
Jamás se debería olvidar que, en todo momento y bajo cualquier circunstancia, la honestidad ha de convertirse en punta de lanza en aras de eludir las ráfagas de la mediocridad, la cual suele bailar como si fuese la loca o vagabunda del barrio, cuando un comunicador habla o escribe bajo los efectos de una pasión incontrolable.
Se supone que un comunicador inteligente, perfectamente sabe que la responsabilidad exige equilibrio. Y sabe también que, por vía de consecuencia el equilibrio siempre nos convida y nos obliga a alejarnos de las pasiones políticas.
Digo esto porque las pasiones no pueden provocarle a un comunicador, ya sea novato o experto, delirios de insultos a la inteligencia de los demás, mucho menos llegar a permitir que una ceguera provocada le obstruya la posibilidad de saber cuando hay que reconocer el triunfo del otro (no admitir el triunfo de nuestro presidente en la ONU, cuando todo el liderazgo mundial lo está reconociendo, es una falta de nobleza y generosidad propia del hombre mediocre).
En conclusión, lo importante para todo comunicador radica en saber elogiar y demostrar las cualidades positivas del candidato de su preferencia, sin llegar a insultar o descalificar con palabras groseras al candidato opositor.
Al fin y al cabo, los lectores son sabios; y esa sabiduría ya se está manifestando a favor del candidato Danilo Medina. He dicho.
