Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

¿Tiempos pasados fueron mejores?

 “En esta ciudad se podía caminar a medianoche por cualquier barrio y no pasaba nada”, expresó con un dejo de nostalgia un ser humano del siglo pasado.

La permanente discusión entre antigüedad y modernidad no tiene límites y a veces los puntos encontrados no resuelven la aparente contradicción.

Pongamos por tema el incremento de la violencia.

Pero… siempre, desde que Caín mató a su hermano Abel ha existido violencia, crimen y delito.

Un criterio estadístico nos puede decir que por número de habitantes son mayores los hechos violentos.

Vamos a reflexionar:

Los accidentes de tráfico están entre las primeras causas de muertes y se consideran muertes violentas.

Sí, pero en el 1930 no pasaban de mil carros en el país y ahora, incluyendo el motoconcho son más de 8 millones los medios de transporte.

Las muertes utilizando armas de fuego en el 1960 no eran tan frecuentes.

Pero al final de la dictadura ¿cuántas armas de fuego en manos de civiles teníamos?

¿Cuántas armas mortíferas sin licencia de porte y tenencia están en manos desaprensivas ahora?

La gente se mata con un disparo, ahorcándose o envenenándose

De acuerdo, pero, el suicidio existe desde los tiempos bíblicos  (dicen que Judas, el que afirman traicionó a su Jefe, se ahorcó)… Y en tiempos de la inquisición de Torquemada la gente prefería tirarse a la hoguera a que lo ahorcaran en una plaza.

¿Realmente el suicidio ha aumentado en el país? Revisen en el departamento de cartografía y archivo de la Policía Nacional, el más completo en su género en el país, y se llevarán tremenda sorpresa.

Bien: he teorizado sobre tres tipos de  muertes violentas, suicidios, homicidios y accidentes de tráfico.

Pero ¿a partir de cuándo existe el sicariato, parecido al estilo colombiano y mexicano?

Muy recientemente dos ingenieros en la puerta de su hogar y un comerciante en plena avenida Winston Churchill y a la vista de todos han perdido la vida en condiciones parecidas.

En qué se parecen:

Tiro a la cabeza; matador joven en motor, según describen; con cachuchas y lentes oscuros, buenos tiradores; a la cabeza y la gente llega muerta a las salas de emergencias.

Quiere decir que el crimen organizado tiene mercado, quien lo pague, quien lo ejecuta y nunca detienen a nadie de importancia.

¿O es que no recordamos la cacería que se desencadenó a propósito del Caso Figueroa Agosto? Y por cierto, al parecer se “están componiendo expedientes, comprando silencios y promoviendo el silencio navideño” para que todo siga igual y “salgan bajo fianza” gente comprometida, para que no se impliquen las cabezas.

Recientemente, en el marco de un foro internacional, el profesor Leonel Fernández expresó que la violencia y la inseguridad ciudadana eran uno de los principales retos para el desarrollo armónico de la nación.

Yo me pregunto:

¿Qué está haciendo el Gobierno y sus organismos de seguridad para reducir, controlar y castigar el crimen organizado?

¿Es que el aparato judicial y los organismos de seguridad del Estado tienen representantes que saben y se implican por omisión o por comisión en este estado de cosas?

Me preocupa que los linchamientos y ejecuciones populares estén aumentando, quizás como reacción a la indefensión.

Estoy muy atormentado con la cantidad de gente que exhibe armas de fuego de forma desafiante en las calles.

Ojalá que estrategias como limitación en horario de expendio de bebidas alcohólicas; “Barrio seguro” y reforzamiento del patrullaje, puedan transmitir el sosiego y la tranquilidad que un país que paga impuesto  merece.

El Nacional

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