Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

Pedro tiene 50 años y se levanta a las 4:00 de la mañana. Su esposa le pregunta que para donde va a esa hora. «A la cocina a tomar  agua», le responde. Como diabético insulino-dependiente, además de beber un vaso de agua, se comió un pedazo de bizcocho.

¿Dijo Pedro toda la verdad?

¿Ocultó la verdadera razón de su sigiloso viaje a la cocina?

¿Ocultó un acto que va en contra de su salud?

En la interacción entre los seres humanos, la verdad completa  y franca es un hecho muy raro.

Ante el juez, y frente a Cristo crucificado, juramos decir toda la verdad… pero es tu abogado quien te orienta sobre lo que debes ocultar y las distorsiones que debes incluir en tu testimonio de los hechos que se te imputan.

El médico de experiencia formula preguntas aparentemente inocentes:

¿Usted ha tenido alguna relación sexual fuera del ámbito de su hogar?

¿Usted se masturba?

Ocultar asuntos personales es un derecho.

Pero ¿hasta dónde el falseamiento de una información puede perjudicar al paciente?

Con frecuencia las personas que aspiran a un aseguramiento de su salud en el exterior -de esos seguros que se pagan en dólares y que incluyen ambulancias aéreas- ocultan condiciones preexistentes  de su historial médico tratando de engañar un servicio que se prepaga pero que, en algún momento, por los riesgos que implican para el asegurado y las compañías envueltas, podrían costar millones de pesos.

La llamada “mentira piadosa” es aquella que se dice para ayudar a salvar una situación u ocultar hechos muy graves.

Desde la infancia se comienza a mentir para evitar el castigo, de ahí que los educadores recomiendan premiar y estimular la verdad, por dolorosa que sea.

Un médico no hace bien cuando oculta el diagnóstico confirmado de cáncer «para que el paciente no sufra».

A tal punto se ha llegado, que cuando se gestiona el voto en el campo de la política, se aconseja que al pueblo no se le puede decir toda la verdad, pues entonces el discurso -promesa no es creíble o se viene en contra del candidato.

En estos momentos ante una verdad como: «Pueblo dominicano, debemos prepararnos para tiempos difíciles, para una gran austeridad, pues salvar le economía implicaría  un gran sacrificio de todos», no me extrañaría que un «experto» en mercadología política diga: » Presidente, esa es una frase muy comprometedora que resta y crea pesimismo en la población».

¿Cuánto usted paga de impuestos?

¿Qué es lo que realmente usted declara como ganancias netas?

No es la verdad lo que está en crisis, es la autenticidad.

Cuando un interlocutor te dice: «Es más, te voy a decir toda la verdad»… debes prepararte para escuchar otra mentira.

El poder de la verdad de la que tantas frases lindas se han pronunciado desde aquella famosa «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»…es fulminante y muchas veces se agradece.

Uno ciudadano que ha ocultado por muchos años la existencia del  «hijo de la calle» se debate entre decir la verdad o asumir las consecuencias y yo le recomendé que primero se reuniera con su conciencia, pues hay decisiones que ni el psiquiatra las puede recomendar.

Consciente de que me he metido en camisa de once varas al intentar estas reflexiones, y como no tengo forma exitosa de salir de este lío, le recomiendo que medite lo que he dicho y que sea usted su propio jurado.

El Nacional

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