El mataburro de la Real Academia de la Lengua define la palabra tránsfuga de la siguiente manera: 1. Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra. 2. Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato. Y 3. Militar que cambia de bando en tiempo de conflicto.
El ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja en su Enciclopedia de la Política dice que el transfuguismo forma parte del descenso de los niveles éticos y estéticos en la política. Cambiarse de partido es un acto cada vez más usual y rutinario. Se lo hace sin aflicción, sin remordimiento, sin reproches de conciencia. Es parte del oportunismo político que campea con desfachatez en la vida pública.
Sin embargo, para los nuevos líderes del PLD y del PRD un tránsfuga es una especie de héroe de guerra que, tras arriesgar su vida en defensa de los mejores intereses de la patria, merece una medalla de honor y un cargo público que le permita resolver sus problemas económicos.
El que se marcha del PRD es un traidor que merece la hoguera en el infierno de la historia. Pero el que se va del PLD para el PRD es un héroe que como tal debe ser premiado con una diputación, una regiduría o cualquier otro cargo.
Los dos grandes partidos se disputan los tránsfugas que, en el proceso electoral, se dedican al chantaje y la extorsión. Si un candidato se siente burlado, amenaza con irse al partido contrario. En muchos casos la amenaza se convierte en realidad.
Los tránsfugas se presentan orgullosos en conferencias de prensa; se premian, se estimulan. Son recibidos con bombos y platillos. Pasan de villanos a héroes. De traidores y canallas a ídolos venerables. ¡Bienaventurados los tránsfugas porque de ellos serán los cargos más importantes en el nuevo PRD y en el nuevo PLD! La inversión de valores no puede ser más penosa.
El sistema de partidos está atrofiado, enfermo. El cáncer hizo metástasis. Los tumores malignos se han expandido por todo el cuerpo del sistema político dominicano. ¡Adiós a los principios! ¡Adiós a los ideales de Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, de Gregorio Luperón, de Manolo Tavárez Justo y la Raza inmortal, de Francis Caamaño y los combatientes constitucionalistas! ¡Adiós a los principios, a la ética, a la moral! ¡Es tiempo de tránsfugas! ¡Es el tiempo de la traición y el engaño! ¡El nuevo PRD y el nuevo PLD me producen náuseas!

