El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a sugerir al Gobierno promover una ampliación de la base impositiva y reducir el impacto del sector eléctrico sobre el Presupuesto Nacional, además de alertar sobre la necesidad de mejorar la sostenibilidad de la deuda pública.
Esos señalamientos del FMI se reiteran a pesar de que resalta que la economía dominicana se mantiene entre las más dinámicas del hemisferio occidental, con baja inflación, posición externa estable y una fuerte expansión en los últimos cinco años.
El gendarme internacional parece advertir a autoridades y sector productivo sobre la fatídica alternancia bíblica de siete años de vacas gordas y otros siete de reses flacas, por lo que ha recomendado abordar decididamente las debilidades estructurales, entre las que cita las pérdidas del sector eléctrico.
En todos los informes del directorio del FMI, sustentados en la consulta del artículo IV, que lo autoriza a revisar cada año el comportamiento de la economía dominicana, se recomienda el diseño de una reforma o ajuste fiscal que promueva el crecimiento sin afectar la inversión pública ni el gasto social.
Conforme a esa recomendación, ese marco fiscal de mediano plazo debería tener elementos de responsabilidad y credibilidad política así como limitar los riesgos fiscales, lo que implica también eliminar barreras de comercio, continuar con las reformas a la educación, a la salud y al sistema de pensiones.
En su informe 2019, el FMI asume el papel bíblico de José al interpretar los sueños del faraón egipcio sobre vacas y espigas, con las mismas recomendaciones de que urge asumir las medidas de previsión necesarias para poder afrontar posibles años de desaceleración o recesión económicas.
En Estados Unidos ya se habla de recesión económica para el 2020 o el 2021; hay temor de que la crisis de Argentina contagie a la de Brasil y Chile, de que Venezuela se hunda aún más en el holocausto; que una abrupta salida del Reino Unido del esquema europeo, así como la recesión de Alemania, contagien de nuevo a toda Europa y de que la guerra comercial entre Washington y Beijing, así como la crisis de Irán y la guerra de Siria, agraven aún más la situación económica mundial.
Más que asumir el informe del FMI solo por el lado bueno, Gobierno, autoridades monetarias y sector productivo deben tomarlo como la interpretación que hizo el José bíblico de los sueños del faraón sobre las siete vacas y las siete espigas, porque es imperativo prepararse para poder afrontar los tiempos peores.

