Recibí muchas quejas de lectores cuando el pasado Jueves pedí permiso para detener de momento las vivencias, y darle prioridad a las cosas de nuestro amado pueblo. Pero resulta prioritario. Debemos comenzar con el papel del presidente Leonel Fernández en las Naciones Unidas en la 66 Asamblea Anual, donde ofreció aquel discurso sobre la especulación que había hecho público hace un tiempo, y ahora concitó especial interés. Recuerdo aquel organismo donde tuve el privilegio de trabajar casi tres años en la década del 80, como Embajador Jefe de la Misión de la República Dominicana.
Aunque se apruebe por resolución lo propuesto por el presidente Fernández sobre la especulación, lo que buscamos depende de medidas especiales, decisiones concretas de los países desarrollados inclusive, ajustando el fenómeno oferta y demanda, organizado por los Estados Unidos, que aprobó su Congreso Norteamericano con nueva Ley Commodity, en virtud de la cual se estableció la excepción de someter al control de la CFTC sus operaciones comerciales a futuro o transacciones Over The Counter.
Leonel Fernández fundamentó esta tesis desde sus inicios, pero lamentablemente no estamos optimistas, aunque lo apruebe la ONU como prometió aprobarlo como sucedió en 1947 con el asunto Palestina y no se ha cumplido. Pero desde el primer momento me resultó la idea del presidente original, justa inclusive fuerte, pero los intereses económicos malditos con frecuencia en el mundo han producido hasta guerras mundiales.
Bienvenido a su tierra, Presidente, pero nuestra ONU la vemos cada vez más impotente. Se necesita cambios y los mismos analizarlos bien, porque cada país tiene sus realidades.
En nuestro pueblo siguen los hechos de sangre. Lo muestra el asesinato del coronel César Augusto Ubrí Boció.
Otro accionar importante y esperanzador fue la concurrida presencia nacional en los actos eclesiásticos el Día de las Mercedes, patrona del país, donde hasta nuestro nuncio apostólico Josef Wesoloski, representando al Papa. se solidarizó frente a la violencia y demás problemas y terminó llamando a no ceder para combatir los males; algo casi divino tomando en cuenta que solo Dios podría ayudarnos.
Finalmente, aprovechar mi espacio de hoy para públicamente extender mi sentido pésame a las familias adoloridas López Rodríguez por la sentida muerte del doctor Francisco José López Rodríguez, el cual fue despedido en La Vega, su lugar nativo, en la catedral, mediante Misa que presidió su hermano, el cardenal López Rodríguez; así como a la familia de mi buen amigo fallecido Ricardín Hernández Elmúdesi, junto a su esposa Ligia, hijos y demás familiares. Que Dios le reserve el lugar en el Cielo que se ganan en la Tierra los buenos hijos.
