Opinión

¿Delfines o tiburones?

¿Delfines o tiburones?

Ramón Rodríguez

Aunque fue en la Francia de siglo XIV cuando comenzó a usarse el término de delfín, no hay dudas de que el concepto adquirió notabilidad y si se quiere categoría histórica, cuando todo el mundo puso sus ojos en el delfín Luis XVI, llamado a ocupar la poltrona de Luis XV en una Francia convulsionada y decidida a romper los privilegios estamentales y dar empuje a una nueva clase revolucionaria: la burguesía, encargada de crear una nueva sociedad basada en la libertad, igualdad y confraternidad. El delfín Luis no llenó las expectativas y es tristemente recordado por haber confundido la Revolución con una Revuelta.

La historia demuestra contundentemente que se requiere ser visionario a la hora de elegir delfines, ya que éstos podrían convertirse en tiburones y devorar los logros alcanzados y las instituciones. Vladimir Ulianov, el gran Lenín, prefería a León Trotsky, pero con artimañas José Stalin logró el poder y »sembró» la Unión Soviética de millones de viudas.. Es el prócer Gregorio Luperón quien talla a Ulises Heureaux, cual »Moisés» salido del cincel de Miguel Ángel.

Después de la muerte Lilis, es el propio Horacio Vásquez que propone a Juan Isidro Jiménez para la presidencia de la República y ambos terminan engulléndose la República en guerras fratricidas que sólo pudo detener el imperio de Woodrow Wilson.

Algunos delfines son manejables antes de alcanzar el poder. Lenín Moreno llegó a la presidencia del Ecuador, amaestrado como un delfín que no podía fallar. Sin embargo, no tardó en convertirse en tiburón ante su padrino Rafael Correa. En la Colombia de García Márquez, el expresidente Alvaro Uribe condecoró la lealtad de Juan Manuel Santos. Una vez el delfín Santos ocupó la Casa de Nariño, Alvaro Uribe se vio obligado a formar un Movimiento político para enfrentar a su antiguo delfín.

Podrían aparecer delfines consagrados a principios, pero evidentemente que se requiere visión política para sondear en lo más profundo de aquellas almas ambiciosas que sólo buscan la coyuntura perfecta para alzarse con el santo y la limosna en desmedro de sus patrocinadores.

El doctor Balaguer devoraba políticamente a sus posibles delfines. Don Juan Bosch, como profundo conocedor de los vicios de la pequeña burguesía, fue prudente en promover delfines.

El Nacional

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