Son muchos los elementos que se conjugan para que se investigue a fondo el suceso en que murieron los dos ocupantes de una avión de matrícula dominicana que el martes se precipitó e incendió en Haití. Según Diario Libre, se trata de un avión matrícula HI892 que había salido del país sin autorización o plan de vuelo.
Esa versión hace sospechar que la aeronave, que se dijo había sido vendida hace unos dos meses a unos hondureños por un empresario dominicano, podía estar en alguna actividad ilícita. El accidente se agrega a una cadena de sucesos que han ocurrido con aeronaves.
Las versiones de que se hizo eco Diario Libre señalan que el avión chocó con una montaña en el poblado de Jeremy, al sur de Puerto Príncipe, y de que el Gobierno haitiano ha solicitado la colaboración de las autoridades dominicanas tanto en las investigaciones como para identificar a las víctimas. Mientras más rápidamente se aclara el suceso, es obvio que menos espacio se deja a las especulaciones.
