Parecería que el debate político de estos meses de campaña electoral es la corrupción. Corrupción por la mañana, corrupción al mediodía, corrupción por la noche y si Dios no mete su mano, corrupción a todas las horas del día. Lo peor del asunto es que tan sólo es denunciología. Yo denuncio, tu denuncia, él denuncia, y todos denunciamos.
Por décadas, los discursos de las campañas electorales se traducen en las denuncias de corrupción al gobierno que termina por el que comienza, o al que se queda.
El Presidente Eterno, Joaquín Balaguer solo en ocasiones muy especiales se refirió a la práctica corrupta. En una ocasión y para justificar los bajos salarios de los servidores públicos y en otra para señalar que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho. Él, the one and only, era incorruptible. Detrás de la puerta, los allegados, amigos y familiares.
La propaganda para la campaña electoral a la presidencia de 1982 del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se centralizó en el slogan de manos limpias. Su adversario en la competencia electoral era el Presidente Eterno Joaquín Balaguer. El PRD gana las elecciones con su candidato Salvador Jorge Blanco.
En 1986 Joaquín Balaguer recupera la presidencia de la República y el candidato de las manos limpias y ex presidente terminó en un juicio por corrupción que lo dejó inhabilitado para ejercer la política. ¡Ironías de la política! Ha sido Balaguer el único en utilizar el sistema judicial.
En 1996 el candidato a la presidencia y ganador de las elecciones por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández, al referirse a la corrupción decía ya no es un problema estrictamente ético, el problema de la corrupción ha trascendido los marcos de la ética.
En la campaña electoral para elegir el nuevo presidente del cuatrienio 2000-2004 el ex presidente Hipólito Mejía afirmaba que podría meter la pata pero no la mano mientras se rodeaba de un gabinete de funcionarios de gobiernos anteriores que habían sido denunciados en diferentes tiempos y ocasiones, en palabras de Balaguer, de haber cometido indelicadezas en el manejo de la administración de sus cargos públicos. Es el expresidente Mejía que desestima por parte del Estado el juicio pendiente a Jorge Blanco.
A la toma de posesión del gobierno del 2000-2004 las denuncias de corrupción del gobierno del 1996-2000 tocaron todas las áreas de la administración del gobierno del PLD. ¿Hasta cuándo la denunciología será el tema de las campañas políticas electorales y no el tema y la acción del Poder Judicial?

