Opinión

Descaro comercial

Descaro comercial

“Hay gente tan  sumamente pobre, que solamente tiene dinero” reza un interesante anónimo. Coincidiendo con este principio, decimos que, al parecer, vivimos como “chivos sin ley”, donde las instituciones del Estado, a quienes compete,  no actúan, acusando indiferencia y apatía frente al descaro nacional comercial, a no ser expresiones de simple retórica y nada más.

La ciudadanía esta al grito, y si no se acciona con firmeza, sancionando y denunciando con nombres y apellidos  entidades comerciales, jamás todas, pues tenemos quienes se respetan y rechazan lo ajeno en actitud civilista, como el dueño de Centros Farmacéuticos, Don Yayo Rosario, los Supermercados Bravo, Multicentro Bella Vista, Distribuidora Corripio y Grupos Comerciales Corripio, al igual que  El Canal, La Sirena, entre otras pocas, y  son verdaderos artífices de honradez y moralidad.

Es un hecho incontrovertible que propietarios de supermercados, farmacias, mercados, ferreterías, panaderías y otros negocios  han establecido, en violación a las leyes,  ganar mas y mas dinero a costa de la ciudadanía, especialmente los pobres, a no devolver a los clientes sumas de dinero que les pertenecen, bajo un pretexto baladí y mal gusto, cuando por ejemplo:  14, 27, 34, 77, 99 centavos son retenidos abusivamente al consumidor, alegando que “no hay centavos”.

Este dinero va a parar a los bolsillos de estos señores y no de las esforzadas muchachas, jóvenes y otro personal que sufren los maltratos.

Pero también los precios de las medicinas y mercancías se cambian todos los días y muchas no tienen señalados los precios, tal y como lo establecen las disposiciones vigentes. ¡Cuanta ambición y ofensas a la ciudadanía! Hay que reclamar las devoluciones pertinentes, así sea en otros productos.

Se cuenta que un ciudadano dominicano, cansado de sufrir estas barbaridades, compró un paquete de mentas, y al faltarle nueve centavos, le encrespó al despachador: “bueno, como no me devuelven lo que es mío, yo les ofrezco esas nueve mentas, pues no voy a comprarte la mercancía que traje al mostrador”. Esto es dignidad.

Hay quienes no duermen pensando en las ganancias diarias y el dinero.

Les narramos, pues,  la real historia ocurrida en Argentina: “Hace pocos, años a un ganadero multimillonario, quien días antes de morir llamó al único hijo que tenia, expresándole lo siguiente: “quiero que cuando yo muera,  y te lo ordeno,  me eches en el ataúd  todo el dinero que tengo depositado en los bancos” ¡si,  papá,  tus ordenes serán cumplidas, acató el muchacho!

A los pocos días, fallece, y el hijo le deposita en el sarcófago un cheque con las sumas bancarias, pero sin firmar, en blanco y acongojado en el cementerio,  expresó: ¡Adiós papá ¡He cumplido tus deseos, pero ahora comprendo, que al final de la vida, todo, todo se queda!

El prestigioso matutino “El Día”, el  miércoles 7 de octubre, en El Carrusel de la Vida escribió: ¡Altagracita ¡ya ’ta bueno! “pasemos de las palabras a los hechos.”  “Pro consumidor advierte será drástico con comerciantes que abusen de los consumidores”. Agiotismo, especulación, engaño, refiere valientemente el matutino.

¿Y hasta cuando, Dios mío?

¡Cuánto descaro público comercial!

El Nacional

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