Opinión

Desconfianza en grande

Desconfianza en grande

La empantanada “cumbre de Leonel”, parte de una maniobra diversionista para colar paralelamente en el Congreso, su “reforma” constitucional, ha tenido la virtud (el lado bueno de las cosas malas) de poner al desnudo la gran desconfianza que ha generado este gobierno y su presidente.

Desconfianza en todos los sectores de la sociedad, incluyendo los que se dignen a dejarse coger de mojiganga nuevamente.

Esta convocatoria fue recibida de entrada con recelo, rechazo, reservas, dudas y cuestionamiento que sintetizan la desconfianza generalizada.

Nadie, ni siquiera los sustentadores de esa maniobra política, ha podido salir en defensa del gobierno frente a los señalamientos de sus reiterados incumplimientos, las críticas a la inutilidad de los diálogos y cumbres anteriores, las denuncias de sus promesas no cumplidas.

Todo el mundo, los que nos negamos a hacer el juego a los(as) auspiciadores de la nueva “cumbre”, los que estarán dispuestos a concurrir a ellas con ciertas condiciones y los(as) que ya han decidido asistir, destacan y justifican el alto grado de desconfianza existente frente a la propuesta de concertación del actual presidente de la república.

Algunos hablan de darle un último chance. Otros de buscar la manera –prácticamente inexistente- de obligarlo a cumplir. Pienso  que ni  el propio Agripino Núñez Collado, menos aún los demás miembros de la comisión organizadora, en su intima convicción pueden asegurar que esta vez va a ser distinto.

Nadie que no sea, la gente del anillo de Leonel confía en Leonel, y esto por razones obvias, medibles en dólares y en pesos.

Leonel Fernández nunca había estado en un nivel tan bajo de popularidad, ni siquiera al final d su primera administración.

La podredumbre ha roto todos los récords anteriores.

Leonel gobierna en su burbuja, y  lo sabe.

Incapaz de cambiar el rumbo hacia un mayor deterioro del Estado y de su Administración, incapacitado para aplicar medidas anticrisis que no carguen sobre las espaldas del pueblo más penurias y sufrimientos, comprometidos con la clase dominante y la partidocracia que ejerce el gobierno a preservarles sus altos niveles de ganancia y su corruptela, inmerso él mismo en esa lógica infernal de un poder irremediablemente gansterizado… se inclina por maniobrar, por usar a fondo el espejismo mediático, por intentar sustituir lo real por lo virtual.

Pero la efectividad de esa  forma de gobernar y de impactar las mentes, el poder de ese efectismo (del cual él es un buen conocedor) se agota.

Y eso es lo que esta pasando. El estado de ánimo de la sociedad ante su nueva “cumbre”, lo evidencia.

La convocatoria –si bien ha entretenido y desviado la atención de cuestiones fundamentales, incluido el desarrollo de iniciativas capaces de bloquear la pretendida Asamblea Revisoría de la Constitución (esencialmente destinada a favorecer la reelección) no ha logrado contener la crisis de credibilidad. Más bien la ha desatado, provocado, estimulado y ampliado.

El malestar acumulando ha salido a la superficie y se ha potenciado. El gobierno de Leonel Fernández esta situado peor que nunca antes. Incluso crece la conciencia de la necesidad de salir de él, comenzando por aislarlo y derrotarlo.

Eso explica la reacción dubitativa de la dirección del PRD, que siempre fue proclive a entrar en esos diálogos de cúpula. Las bases del PRD están opuestas radicalmente a la “cumbre” y una parte de sus dirigentes reflejan esa situación.

Los sondeos indican que un 90% de los perredeístas no quieren esa “cumbre” y que más del 60% de la sociedad no quiere que ese partido asista ¡tremenda encrucijada! Porque esas bases no  van a perdonar que le tiren la toalla a un gobierno abusador, mentiroso, maniobrero.

La metodología de esa “cumbre”  ha ido secuestrada por Leonel y su gente. Los demás posibles participantes no deciden y en ese orden había de reforzarse la trampa.

La agenda es una ficción más.

Sobre ella el gobierno  avanzó sus decisiones. Lo que se discuta y se apruebe es puro papel, porque lo fundamental  esta decidido (presupuesto, reforma constitucional, política económica, inversiones, “seguridad democrática). Todo el mundo lo dice, hasta los que dicen que hay que participar.

La sociedad,   su pueblo, no está en eso. Por eso  aprueba  un evento paralelo como la propuesta del Foro Social Alternativo y el Zapatazo de los Jóvenes.

El Nacional

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