Hablando en forma llana y acompañando sus palabras con el gesto puntual, el Che Guevara recomendó no confiar en el imperialismo y no darle ni un tantito así. Hoy, 40 años después de la muerte del guerrillero en Bolivia, ese gesto y esa palabra constituyen la más acertada respuesta a Phillip Crowley, subsecretario para Asuntos Públicos del Departamento de Estado, quien se atrevió a decir que el aumento de la presencia militar de Estados Unidos en América Latina nada tiene que ver con la instalación de gobiernos de izquierda en al zona, sino que está dirigida a combatir el narcotráfico.
¡Ahora se disfrazan de redentores los invasores! ¿Habrá, acaso, pretexto más infeliz para terminar de convertir a Colombia en centro de espionaje y planificación de la agresión imperialista?
Crowley es veterano de las operaciones Escudo del Desierto y Tormenta del Desierto, dicen las agencias de noticias, sin atreverse a agregar que el ex coronel es uno de los representantes de la ultraderecha heredados por la Administración Obama.
Y como los lacayos también están presentes, hay que decirle lo mismo a Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia y hombre a quien está indisolublemente atado (a pesar de ser su rival) el presidente Álvaro Uribe Vélez.
Juan Manuel Santos dice que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, crea fantasmas peligrosos. ¿Son fantasmas, acaso, los militares, los equipos y el equipo bélico yanqui a ser instalado en las siete bases militares que Colombia pone en manos de Estados Unidos? ¿Es fantasma la agresión imperialista? ¿Es ficción el uso de los servicios de agentes como Santos, Uribe y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno?
Juan Manuel Santos y el coronel Crowley, en escenarios distintos, defienden el mismo acuerdo, y ambos se refieren a Chávez como elemento desestabilizador.
Ambos están interesados en que el proyecto imperialista avance en la región sin encontrar obstáculos.
Al imperialismo no se puede dar un tantito así, y ellos pretenden que se les aplauda por entregarle siete bases militares en un territorio que, como el de Colombia, hace frontera con con 5 países y tiene salida al Caribe y al Pacífico.
Las tropelías que el Che denunció en numerosos discursos y conferencias, el imperialismo las sigue cometiendo. Y para el presente siglo, diseña y ejecuta proyectos de mayor alcance y trascendencia.
La advertencia del Che sigue siendo válida… El imperialismo trata de detener el avance político y el cambio social en América Latina, y no puede esconder las garras bajo los disfraces que ensayan sus lacayos. Desconfiar como el Che, es la consigna… y no cruzarse de brazos.
