Los apagones eléctricos, la inseguridad ciudadana, la delincuencia y el alto costo de la vida son temas que se repiten en la República Dominicana cada vez que el Partido Revolucionario Dominicano hoy Partido Revolucionario Moderno, llega al poder, por la incapacidad e improvisaciones de sus funcionarios o anillo palaciego.
El PRD-PRM llega al poder creyéndose con genios, destruyendo todo lo que le pasa por el lado, como si se tratara de un huracán gubernamental y arrasa con todo lo que funciona bien, sembrando el descontento social de la población dominicana.
Los cortes en el suministro, la inseguridad ciudadana, la delincuencia y el alto costo de la vida fueron las razones que llevaron al expresidente Hipólito Mejía y al PRD a perder las elecciones presidenciales en el año 2004, y el presidente moderno Luis Abinader Corona, repite las mismas acciones, por eso es que su periodo solo es de cuatro años en el poder.
Con esta situación el Gobierno perremeistas, está provocando que los dominicanos comiencen a protestar en las marchas antigubernamentales, en contra de la crisis sanitaria provocada por el covid-19 y la carestía de productos básicos, como alimentos y medicinas.
Ya el pueblo dominicano no los soporta en el poder, aprovéchense en los dos años que les queda, porque de seguro será la última vez que se sentarán en la silla de alquiler, por incapaces, improvisadores y destructores.
Los apagones y la alta facturación han sido el descontento de los dominicanos, y esta situación afecta emocional y negativamente a la gente.
La falta de soluciones a este y otros problemas claves en el ámbito socio-económico atizan el descontento de los dominicanos, que vieron que el problema energético se había solucionado en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, sin embargo, al llegar el PRM al poder han destruido todo.
Por: Antonio Herrera
Calles sin régimen
Las violaciones de tránsito constituyen un deporte peligroso en la ciudad. Los agentes de la Digesett son los únicos que no se dan cuenta de las diabluras de los motoristas, voladoras y conductores que estacionan en aceras, en calles prohibidas o circulan a contravía. Y lo del canódromo, como muestra palpable del régimen que impera en el tránsito, es harina de otro costal.
Por: Carlos Pérez

