Opinión

Despertar de los clube

Despertar de los clube

En un abrir y cerrar de ojos, ya han pasado 42 años del vil asesinato de los 5 jóvenes clubistas del Club Héctor J. Díaz. Ellos representaban lo más sano de la juventud dominicana en ese periodo oscuro de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer. Es de nobleza, más que recordar, agradecer al fenecido presidente Salvador Jorge Blanco, quien acogió afablemente el llamado de los dirigentes deportivos de la capital y Santiago, para que se tomase en cuenta, precisamente el 9 de octubre, fecha en que fueron cobardemente asesinados: Rubén Darío Sandoval, Reyes Andrés Florentino, Victor Fernández Pacheco, Redhames Peláez y Gerardo Bautista Gómez, para que se conmemorara el día nacional de los clubes en recordación a los jóvenes caídos.

El 25 de septiembre del 1985, con el decreto 2402, el presidente Salvador Jorge Blanco y su gobierno de concentración nacional, hicieron posible, que el sueño de los dirigentes clubistas se convirtiera en realidad. Cuando este trabajo salga a luz pública, ya se habrá conmemorado el 28 aniversario del día nacional de los clubes y aunque reconocemos las buenas intenciones del Ministro de deportes Jaime David Fernández Mirabal y los esfuerzos que ha emprendido para reparar algunas entidades deportivas, lo cierto y doloroso es, que la mayoría de los clubes están en situaciones deplorables. En cuanto a los dirigentes deportivos de esas instituciones, todavía se mantiene el clamor, de que sean empleados como monitores deportivos en sus instalaciones.

Pienso que este nuevo aniversario de los clubes, debe ser un punto de inflexión, que marque definitivamente el despertar de los clubes deportivos y culturales. El movimiento deportivo necesita líderes que representen el sentir de esos comunitarios, que realizan una encomiable labor. Mientras tanto, lo innegable es, que el orden de la pirámide olímpica es un mito, pues a los clubes apenas se les consulta.

La filosofía individualista ha triunfado como orden imperante. Pienso que los dirigentes de los clubes no pueden esperar que sean las asociaciones, federaciones y mismo comité olímpico que resuelvan su penosa situación. Lo aconsejable, es emprender acciones propias, amparados en líderes reales que sientan amor por esas entidades y reconozcan su rol social.

POR:  Ramón Rodríguez

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El Nacional

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