NAGOYA, Japón. AFP. El acuerdo obtenido en Nagoya (Japón) para tratar de frenar la desaparición de las especies es una bocanada de aire para la ONU, sumamente criticada, y un poco de luz dirigida hacia la biodiversidad, un tema que queda a menudo en segundo plano de las negociaciones climáticas.
Procedimiento de votación por unanimidad superado, posturas y tácticas de negociación desconectadas de la importancia de los temas, grandes reuniones costosas pero inútiles: el sistema de negociaciones multilaterales de la ONU recibió una catarata de críticas.
