La firma auditora KPMG Dominicana, realizó una auditoria de los estados financieros de la empresa distribuidora de electricidad Edenorte correspondientes al periodo del 1 de enero al 31 de diciembre del año 2009. El trabajo le fue encargado por la Cámara de Cuentas. El informe de auditoría fue entregado al Consejo de Administración de Edenorte el 15 de junio del 2010 para que, conforme a la ley 10-04, la empresa presentara sus reparos en un plazo no mayor de diez días.
Todavía, poco más de un año después, los directivos de Edenorte nada han dicho respecto a las escandalosas situaciones reveladas.
El día 12 de mayo pasado, la Cámara de Cuentas emitió una resolución en la cual acoge como definitivo el informe original de la auditoría. Además, aprobó remitir dicha resolución al contralor general de la República para que proceda con las medidas pertinentes, ya que, según la auditoría, el estado financiero presentado por los ejecutivos de Edenorte carece de confiabilidad por el caótico registro de sus informaciones contables y financieras.
Edenorte registr{o en su estado financiero depósitos en efectivo por decenas de millones de pesos que luego no aparecieron en los bancos indicados, y cuentas por cobrar y cuentas por pagar por centenares de miles de millones de pesos sin documentación que lo sustente.
Es evidente que llevaba doble contabilidad.
Quizá el mejor resumen de la situación lo recoge el siguiente párrafo del informe de los auditores:
la compañía (Edenorte) ha incurrido en pérdidas acumuladas por aproximadamente RD$ 48, 508,000.000 al 31 de diciembre del 2009 y, que a esta fecha, mostraba un déficit patrimonial por aproximadamente RD$ 35, 351,000,000. Estas condiciones ( ) indican la existencia de incertidumbre de importancia ( ) que puede proyectar una duda importante sobre la capacidad de la Compañía para continuar como negocio en marcha.
Es decir, Edenorte fue vilmente quebrada, robada, y ni Marranzini ni el contralor han sometido a la Justicia a alguien.

