El Nacional
La Lotería Nacional aclaró ayer que la deuda de 361 millones de pesos que tienen los propietarios de bancas con esa institución fueron certificadas durante la gestión del ingeniero Ramón Rivas y auditadas por el Colegio Dominicano de Contadores Públicos, y que el actual incumbente sólo se ha limitado a reclamar los pagos.
En un documento enviado a El Nacional, el administrador de la Lotería Nacional, licenciado José Francisco Peña Guaba, explica que cuando llegó al cargo recibió un informe del contralor de la institución y procedió a gestionar el cobro de esa deuda.
Indicó que con esa finalidad realizó múltiples reuniones con la directiva de la Federación Nacional de Bancas, llegando a firmar acuerdos que posteriormente los banqueros no cumplieron.
El licenciado Peña Guaba sostiene que según el parecer de algunos banqueros la única forma de solucionar el problema era ignorar la deuda pendiente.
Aclaró que no persigue a ningún banquero, ya que de manera personal no tiene problemas con ellos, y que por el contrario lo que pretende es regular ese sector.
El despliegue de recursos a través de publicaciones ofensivas en contra de la Lotería responde a intentos de hacer salir del cargo al administrador, señala el documento.
Insistió en que entre la Lotería y Fenabanca no hay conflictos jurídicos, y sostuvo que es un caso individual con dos de los banqueros morosos lo que está en un tribunal de Santiago. Explicó que muchos miembros de Fenabanca reconocieron ante la Lotería sus deudas y acordaron formas de pagos, pero que otros se resisten.
Insistió en que la Lotería se maneja de manera transparente y que en los seis meses que Peña Guaba lleva en la institución ha entregado al Estado más de 300 millones de pesos provenientes de los beneficios.
Confirmó que la Lotería contrató a una empresa consultora para hacer un estudio en el sector de bancas de lotería y que arrojó como resultado que más de 15 mil millones de pesos se han dejado de pagar al fisco y que al menos 11 mil de esas bancas operan ilegalmente. Según ese estudio, uno de los mayores problemas es que los banqueros pretenden devolver códigos de bancas que están cerradas, pero no quieren someterlos a investigación.
Lamentó que empleados de bancas de apuestas vendan a menores de edad y escolares, ya que la ley establece de manera clara que la apuesta es una actividad para adultos.

