Madrid. EFE. Más de 620 periodistas han sido asesinados en los últimos veinte años mientras buscaban la verdad; el último libro del escritor y periodista norteamericano Terry Gould, Matar a un periodista. El peligroso oficio de informar, retrata la historia de siete de ellos.
Gould lleva a cabo un recorrido biográfico por la vida de los protagonistas -desde que nacen hasta que mueren- para, según asegura en una entrevista con EFE, ayudar a entender por qué aceptaron morir a cambio de contar una verdad- que los criminales y las autoridades estaban trabajando conjuntamente».
No estaban locos, eran personas diferentes, extraordinarias, muy inteligentes y muy emotivas, pero no estaban locos, insiste el estadounidense.
Con su investigación, explica Gould, los periodistas no buscaban dinero ni salir en la televisión, sino que lo que querían era ayudar y proteger a sus familiares, amigos y conciudadanos.
Eligió como protagonistas a Guillermo Bravo (Colombia), Marlene García-Esperat (Filipinas), Manik Chandra (Bangladesh), Anna Politkovskaya (Rusia), Valery Ivanov (Rusia), Alexei Sidorov (Rusia), y Khalid W. Hassan (Irak) porque vivían en los cinco países del mundo con más periodistas asesinados, según los datos del Comité de Protección de Derechos de Nueva York.
Además, subraya, no había nada de sus vidas personales en Internet, todos fueron asesinados por defender a los suyos en los países donde habían nacido y trabajado, habían recibido amenazas y habían predicho su muerte en varias ocasiones.
Sabían que ellos iban a ser los siguientes y, además, querían morir. No era un juego y esperaban su muerte aún sabiendo que podía ser una muerte horrible, señala Gould.
Desde el primer momento, asumieron que se convertirían en un ejemplo de lucha para su entorno, soldados que tenían que combatir un sistema corrupto, agrega.
Incluir el caso de Anna Politkovskaya no estaba previsto desde el principio, pero finalmente tuvo que hacerlo- Iba a reunirme con ella en Rusia para que me contara lo que sabía sobre el asesinato de dos periodistas rusos, pero ese mismo día la envenenaron. Tenía que contar su historia».
Finalmente, Politkovskaya fue asesinada a balazos en el portal de su domicilio de Moscú en 2006.
El asesinato de Politkóvskaya fue perpetrado cuando la periodista preparaba un artículo sobre las torturas sistemáticas en Chechenia, que fue publicado por sus compañeros de la revista Nóvaya Gazeta» cinco días después de su muerte.
Gould también fue amenazado mientras escribía Matar a un periodista y reconoce que pasó mucho miedo mientras recababa información sobre los siete periodistas, ya que en los países que visitaba había grupos radicales, mafias y fanáticos islámicos».

