Opinión

Distorsión histórica

Distorsión histórica

Es “obligación del patriota estar listo a defender su país de su propio gobierno”. Cita imperecedera de Thomas Paine, uno de los padres fundadores de EEUU.

La semana pasada, con relativo asombro –por su reconocida trayectoria de repulsión a la obra de Duarte- se me hizo muy difícil deglutir gráficamente un articulo publicado de Juan Taveras Hernández.

En dicho panfleto el autor realiza afirmaciones que distorsionan nuestra historia. Pretende o –más bien- cree que nos ofende calificándonos de “patrioteros y nacionalistas” al 90% de dominicanos que nos opusimos a la firma del nefasto impuesto globalista denominado “Pacto”. Recordemos, esa lapidaria frase de Mark Twain, cuando refería que: “Al principio, el patriota es un hombre escaso y valiente, odiado y despreciado. Sin embargo cuando su causa tiene éxito, el tímido se le une, porque entonces ser patriota ya no cuesta nada.”

Según el autor, la invasión de las hordas haitianas en 1822 y su sangrienta ocupación por 22 años, fue la más pacífica conocida en la historia, afirma; -conforme su visión antiduartiana- que los trinitarios eran xenófobos y racistas que no toleraron ser gobernados por negros. Peor aún, -como ingenioso distorsionador- alude que fueron haitianos que abolieron la esclavitud, pero –como buen prestidigitador- enseña lo que le conviene en una mano, mientras esconde lo que no tanto en la otra.

Equiparar una brutal revuelta de esclavos –en la cual masacraron niños, mujeres y ancianos solamente por ser blancos o mulatos (petiteblancs)- con la “más hermosa revolución de la época” luce ser una provocación manifiesta en busca de atención.

Parece que fueron los trinitarios que cerraron las escuelas, fue Duarte que prohibió el idioma español, fueron los “patrioteros y nacionalistas” que expropiaron todos los bienes del Santo Domingo español.
Esos que reniegan de su dominicanidad o no toleran el patriotismo duartiano tienen toda la libertad de irse a vivir a Haití, donde auguramos, serian muy felices y bien recibidos,.

El Nacional

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