En una entrevista concedida al periódico El País, de España, el escritor Mario Vargas Llosa dice que la frivolidad es tener una tabla de valores completamente confundida, es el sacrificio de la visión a largo plazo por el corto plazo, por lo inmediato. Justamente eso es el espectáculo.
Agrega que el sensacionalismo es la expresión de una cultura y la prensa forma parte de la vida cultural de un país y si la cultura empuja a la prensa a la chismografía, y hace la chismografía un elemento central, al final, el mercado lo va a imponer a los periódicos, por más responsables y serios que quieran ser. El origen no está en los periódicos, el origen está en la cultura reinante, que impone la frivolidad y el amarillismo.
La reciente Cumbre celebrada en Cartagena de Indias es un ejemplo del espectáculo.
Para comenzar, Shakira canta el himno de Colombia y su imagen inunda los medios de comunicación en compañía de los presidentes de Colombia y Estados Unidos en la entrega de títulos de propiedad de tierras a comunidades afrocolombianas. Sin ninguna duda que se convierte en la protagonista de la Cumbre.
Pero como alguien dijo, el show debe continuar. El espectáculo de los guardaespaldas del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le robaron el show a Shakira. Los señores que llegaron previamente a la entrada triunfal de su comandante en jefe, decidieron disfrutar su estadía festejando acompañados por unas prostitutas.
Al parecer, el precio a pagar fue la causa para que se abriera la cajita de las sorpresas y saliera a relucir los festejos de los flamantes señores que se supone son los que se encargan de montar el aparato de seguridad del presidente estadounidense.
El escándalo desborda los medios globales y por supuesto alcanza a todo el aparato político-administrativo de la nación norteamericana.
Y llegó la Hillary. Hillary Clinton. Su foto y su cerveza, al estilo, como diría un dominicano, a pico de botella y su coreografía de baile caribeño ocuparon los espacios políticos y de farándula de los medios de comunicación.
Por supuesto, la reina Cristina no podía quedarse fuera del espectáculo. Abandonó el get together antes de que terminara. Es que tenía que regresar para llevar a la tumba de Nestor el proyecto de ley para la expropiación de las acciones de Repsol. ¡Y las Malvinas no fueron mencionadas!
Pero bueno, ¿y qué pasó en la Cumbre? ¿La Cumbre de qué?
Se supone que de chacabanas, ¿o chabacanas?
Sin ninguna duda, divertida y espectacular.

