Si bien es cierto que las distintas Crisis nos han sacudido y no podíamos ser la excepción, sin embargo en la comunidad de países, resultamos en el fondo una de las mejores economías al vadear dicha crisis con habilidades sustantivas, confirmando que la política no solo es realidad sino arte y capacidad. Nosotros reiteramos, que como políticos nos sentimos confiados y optimistas habiéndonos juramentado en mi propia casa junto a mi familia y la del ingeniero Francisco Aquino, con el líder del peledeismo y presidente don Leonel Fernández Reyna, quien me honró mi hogar. Además, don Leonel había sido el elegido por el profesor Joaquin Balaguer y don Juan Bosch, que fueron mis dos primeros maestros y lideres.
Aspiré desde niño a trabajar con líderes concientes, inteligentes y visionarios, y por ello trabajé con Bosch hasta 1967 y a partir del 1968 con el maestro Balaguer, y terminaré mi carrera con Leonel, digno representante de estos dos titanes de la política universal.
En estos momentos hay buenos aspirantes a la presidencia, en todos los grupos políticos especialmente en el PRD, PRSC y el PLD, donde don Carlos Morales, por ejemplo, con sus justas aspiraciones, podría concitar el crecimiento del PRSC, tomando en cuenta que ha trabajado mucho y la política y la experiencia son fundamentales en el difícil manejo de la gobernabilidad, y más en nuestros pueblos, con un desarrollo político precario donde cada cabeza es un mundo.
En el PRD y el PLD vemos aspirantes que podrían ser buenos puentes en el proceso de desarrollo de nuestros partidos. que siguen siendo la base para el poder político; pero Leonel Fernández Reyna se ha convertido en un activo trasnacional especial y nacional, admirado y reconocidos por los principales países de la comunidad mundial y ello es un privilegio que tenemos los dominicanos, si no somos mezquinos.
¿O es que hemos perdido el sentido de lo racional por los problemas que nos afectan? Son los mismos acentuados dichos problemas que han venido viéndose en el país más desarrollado de la Tierra, Estados Unidos, y la comunidad de naciones.
Basta analizar sin parcialidades cómo el doctor Leonel Fernández Reyna ha manejado nuestros problemas heredados y los nuevos, con los acostumbrados reflejos que siempre arrastran los pueblos que comienzan a desarrollarse; se desarrollan la criminalidad y el delito como los atracos, la corrupción, y la violencia que trae la maldita droga, pues el narcotráfico aprovecha las precariedades con que se mantienen nuestros jóvenes relevos, que fácilmente se sienten tentados del negocio, de la drogadicción, aunque les pudra su cerebro y su porvenir.

