Opinión

Doña Milagros

Doña Milagros

La doctora Milagros Ortiz Bosch  aceptó ser candidata a senadora por la capital de la República en la boleta de su Partido Revolucionario Dominicano. Con su actitud demuestra vocación de servicio y lealtad al partido y al país. Ninguna mujer  ha trascendido en la política tanto como doña Milagros. En una sociedad corrompida hasta el tuétano como la nuestra, esta mujer ha estado en la política y en el poder más años que cualquiera. Y nadie, absolutamente, puede acusarla de corrupción, prevaricación o dolo. Su vida pública ha estado acorde con su vida personal. Rari caso  de coherencia.

En la puesta en circulación del libro de doña Milagros, “La Política y la Vida”,  el historiador   Hugo Tolentino Dipp habló de la “conducta integral, totalizadora, verdadera, negadora de aquella que pretende justificar su relajamiento ético con la excusa de un vivir político al margen de la vida privada”.

Doña Milagros vuelve al ruedo político electoral sabiendo que tiene por delante una tarea difícil. A una mujer de sus valores y principios le resulta vergonzoso  e improcedente salir a comprar el voto. Ella piensa que para votar por ella basta ver lo que ha sido su trayectoria. Sus aportes en el debate de las ideas, sus propuestas tanto en el Congreso como en las demás instituciones públicas donde ha servido.

Se supone que para enfrentar  a una candidata como doña Milagros hay que tener sus dotes morales, su página de servicio, su conducta pública. Lamentablemente su historia  personal no basta. Doña Milagros tendrá que salir a la calle a pelear por los votos contra un partido y un gobierno sin escrúpulos.

Significa pues, que el PRD, a pesar de llevar una candidata de lujo a la senaduría de Santo Domingo, tendrá que buscar dinero. ¡Mucho dinero! El gobierno  no permitirá que el PRD le arrebate la plaza de la capital tan fácilmente.

Además de los recursos o “logística”, el PRD debe conformar una boleta atractiva.  Recuerden que los diputados arrastran a la senadora. Y si los candidatos a diputados no son buenos, no tienen el arraigo, si se escogen atendiendo a los intereses del grupo que se ha reservado casi todas las candidaturas, la derrota será inminente. Doña Milagros debe ir a las elecciones a ganar. Porque si ella se convierte en senadora, los residentes en la capital tendrán una digna representante, una mujer que sabrá defender los intereses de todos.

El Nacional

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