Benedicto XVI llega a Jordania en su recorrido de siete días por la Tierra Santa. Dice: vengo a apoyar la paz y espero que esta visita y todas las iniciativas programadas puedan ayudar a promover las buenas relaciones entre cristianos y musulmanes. Benedicto XVI también dice que tiene un profundo respeto por los musulmanes y desea que la Iglesia Católica pueda participar de manera vital para alcanzar la paz en el Medio Oriente.
Mientras el Papa visita el Medio Oriente, en Washington se anuncia que el presidente Barak Obama dará el 4 de junio desde Egipto un discurso dirigido al mundo musulmán. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, declaró que el discurso pretende demostrar cómo trabajar juntos para garantizar la paz y la seguridad de nuestros hijos en este país y en el mundo musulmán. Con este discurso desde Egipto, el presidente Obama cumple una promesa de su campaña, en la que se había comprometido dirigirse al mundo islámico desde una capital islámica.
Dos discursos. Dos liderazgos.
Su nombre es Mukhtar Mai y es paquistaní. En el 2002 Mukhtar fue violada por un grupo de hombres por orden del Consejo del Pueblo de Meerwala en la provincia Punjab.
Mai fue violada como castigo por acciones atribuidas a su hermano menor acusado de haber tenido unas relaciones ilícitas con una mujer de un clan rival. Más tarde se descubriría que su hermano había sido violado por tres hombres de ese clan.
Mukhtar se enfrenta a sus violadores en la corte. Con la ayuda de los medios globales que se hacen eco del caso y una sentencia a su favor, Mukhtar es compensada con 8,500 dólares por el gobierno de Pakistán y sus violadores sentenciados a pena de muerte. Mukhtar Mai ha creado una escuela para niñas en un esfuerzo para impedir que las futuras generaciones de mujeres sufran lo que ella ha sufrido. En el 2006 Mukhtar escribe su testimonio con el título de En nombre del honor.
Su nombre es Mariam y es afgana. En el 2003, a la edad de 11 años, sus padres la obligan a un matrimonio con un no vidente de 41 años. El precio de 1,200 dólares le serviría al padre para saldar una deuda. Se muda a la casa de su esposo que vive con su madre. Después de dos años de golpes y maltratos del esposo y de la madre del esposo, Mariam decide escapar y se dirige a una estación de policía de Kabul. La policía la envió a un nuevo y desconocido destino. ¡Una casa de asistencia para mujeres abusadas!
A su arribo, un grupo de abogados tomó su caso para presentarlo a la corte familiar. Su esposo rogó por su retorno con la promesa de que no volvería a golpearla. Mariam aceptó por el temor a que nadie se casaría con ella. La promesa duró poco. De nuevo los golpes y de nuevo Mariam se escapa.
Ahora y desde su refugio se preocupa por la suerte de sus hermanas. Una, casada a los 9 años por 400 dólares -también para el pago de una deuda- y que a la otra, de 6 años, le ocurra lo mismo. Dice que quiere el divorcio y quiere ser abogada.
Dos historias. Dos mujeres.

