A propósito de artículos publicados relacionados con la bloguera Yoani Sánchez, se culpa de las pruebas contundentes de su fabricación mediática, engañosa y falsa a las visiones que se pueda tener de la realidad política y social de la mayor de las Antillas: Cuba
Existen en verdad dos visiones de Cuba, la real y la mediática. Los consorcios mediáticos que dominan la radio y TV mundiales tienen tal vez el prestigio que le da su omnipresencia pero la credibilidad es nula.
Muchos son los ejemplos que el mundo tiene de la «credibilidad» de estos diarios. Yoani Sánchez no es el último caso asombroso pero sí quien más ha cobrado.
A diferencia de otros compatriotas que son desinformados desde Cuba por organizaciones tan numerosas como de un solo miembro y si acaso dos, otros cubanos viajamos periódicamente a Cuba, nos quitamos el aire de extranjero y saludamos diciendo «¿qué Bola Acere?» tratando de entender las realidades que dejamos atrás.
¿Quién decide qué diario es prestigioso o qué ONG no es una pantalla consumidora de dinero?
Grupos antigubernamentales y autodenominados «disidentes», que viven de eso, que no trabajan sino que cobran por desinformar a otros grupos del exterior, son los que se creen autorizados a decir cómo viven millones de personas en Cuba.
En este caso tenemos la página web «cubaencuentro.com», que recibe anualmente unos 150 mil dólares que le otorga la National Endowment for Democracy (NED) del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. De ese dinero envían mensualmente migajas a sus «periodistas independientes» (a lo sumo 100) dentro de la Isla que ni son periodistas ni son independientes, y si no trabajan (informando mentiras), no reciben nada y claro, el «gordo» se queda en Miami.
Incluso, algunos de los grupos externos se quedaron sin representación dentro de la isla, como el conocido caso de la organización Solidaridad de Trabajadores Cubanos (STC) que no tiene a nadie en territorio nacional, pues sus contactos dentro (Pedro Pablo Álvarez Ramos y Maybell Padilla), el primero salió hacia España siguiendo ruta a USA ante el abandono del STC, y la señora Padilla, que se vendió a Joel Brito y su organización: «Grupo para la Responsabilidad Social y Corporativa en Cuba» que paga más o al menos, algo. Aun así, todavía la STC trata de que le otorgue fondos la ONG Alemana Konrad Adenawer para la supuesta labor con los nuevos trabajadores por cuenta propia que, por demás, ya están sindicalizados con la Central de Trabajadores de CUBA (CTC).
No es un caso aislado, la oposición que desinforma desde Cuba siempre es mal pagada por otros (menos en el caso de Yoani) que desde fuera se llevan la mejor tajada y entre los dos fabrican matrices de opinión que de ellas se mal informan.
Saber de Cuba es saber de su día a día.
Tienen razón cuando dicen que hay dos visiones de Cuba, unos que entendemos que son los grandes medios que llevan hoy a Yoani de la mano aun a sabiendas que tiene apoyo nulo entre los suyos, y otros que sabemos cómo funcionan los grupos de poder amparados por la prensa y cómo se reparten los dineros que dan organizaciones para desestabilizar a Cuba, unos canta unos a la Sonora Matancera y otros a Orichas y Kola Loka.
