Aunque las comparaciones resultan a veces odiosas, resulta válido usar como referencia, para el abordaje de los males medulares que amenazan la estabilidad de la economía dominicana, la severa advertencia hecha ayer por el presidente Barack Obama, de que si no se aplican medidas rápidas y atrevidas, una situación mala que padece Estados Unidos, podría ser dramáticamente peor.
Con distancia guardada, puede decirse que los efectos de la gran crisis estadounidense son relativamente similares a los que aquí ya se perciben, como incremento del desempleo, baja en el consumo, expansión de la pobreza, agravamiento del déficit público, aunque otros indicadores económicos se mantienen estables.
En su primer mensaje radial a la nación, Obama describió la parte más tenebrosa de la crisis financiera que abate a esa nación, al señalar que el desempleo ha llegado a su peor nivel en los últimos 26 años. República Dominicana tiene el mayor índice de desocupación juvenil, comparado con naciones de Centroamérica.
La tasa de desocupación en Estados Unidos asciende ya al 7,2 por ciento. El presidente Obama ha advertido que si no se aplican correctivos urgentes, el desempleo alcanzaría dos dígitos y podríamos perder toda una generación de jóvenes obligados a renunciar a sus sueños universitarios o perder el tren de empleo para el futuro.
La tasa de cesantía en la patria de Duarte es más del doble que en la tierra de Lincoln, al sobrepasar el 15 por ciento, con epicentro en los núcleos más jóvenes de la población y las perspectivas de agravamiento son todavía más tenebrosas, aun cuando en Estados Unidos más de 600 mil personas han perdido sus empleos en la última semana.
Es por eso que vale la pena insertar en el plano local la severa advertencia hecha por el presidente Obama, de que la crisis sería dramáticamente peor si no se aplican medidas rápidas y atrevidas.
Mientras en Republica Dominicana todavía se escenifica un superficial debate sobre la conveniencia o no de un diálogo convocado por el Gobierno, el presidente Obama informa a sus conciudadanos que los partidos Demócrata y Republicano trabajan en la formulación de un plan para afrontar la crisis, que sería promulgado en menos de un mes.
En Estados Unidos, al igual que aquí, prevalece escepticismo en torno al plan de recuperación económica propuesto por Obama, pero el Presidente se esfuerza por mejorar la transparencia del Gobierno y convencer a la oposición de que su programa ayudará a crear entre tres y cuatro millones de empleos en los próximos años.
Con diferencia y distancia guardadas, Gobierno, clase política y sociedad, deberían verse en el espejo de la realidad actual de Estados Unidos y asumir la lección de civilidad que se les ofrece y la advertencia de que si aquí no se actúa rápido, la situación actual sería dramáticamente peor.

