Las drogas ya no necesitan ser inyectadas, ingeridas o fumadas; ahora pueden ser escuchadas, en dosis digitales, aseguran algunos sitios de internet, que venden frecuencias sonora de 15 a 30 minutos que posibilitan, según afirman, experimentar sensaciones fuertes, como alucinaciones
Estás acostado en medio de un silencio absoluto, una tenue luz ilumina tu habitación. Te colocas los audífonos y enciende tu ipod, BlackBerry o simplemente la PC. Escuchas unos sonidos monótonos. Has iniciado el camino hacia un nuevo concepto de las drogas.
En Youtube pueden verse algunos filmes donde jóvenes, acostados en la oscuridad y con un casco en los oídos, entran supuestamente en trance gracias a ‘estupefacientes digitales’ que han descargado de la red. Las ‘dosis digitales’ reposan en la técnica de pulsaciones auriculares, es decir en la emisión en cada oído de dos sonidos similares pero en los que la frecuencia difiere, lo que tiene por efecto alterar las ondas cerebrales, explicó a la AFP la neuropsicóloga Brigitte Forgeot.
«Es posible gracias a este método llevar al cerebro a producir ondas lentas, como las ondas alfa, asociadas a los estados de relajamiento, o aun más rápidas, como las ondas beta, asociadas a estados de vigilancia y concentración», precisó Forgeot.
Estamos ante una nueva dimensión de las drogas: sonidos monótonos que pueden alterar la conciencia produciendo en el cerebro efectos similares al de determinados alucinógenos.
Suena a locura, pero en internet existe un sinnúmero de archivos sonoros que aseguran trastornar los sentidos.
Este hecho inició una serie de debates en los medios de comunicación y en la web. Si, aparentemente, la sensación de estar drogado es generada por el efecto de sonidos que no son más que una ilusión acústica, ¿hasta qué punto podríamos considerarlos drogas? Un debate que no llegó a su fin, pero que, sin querer, hizo más visible la existencia de esta opción, potenciando su uso.
Hablamos de un programa que se llama I-Doser, cuyo creador, Nick Ashton, especialista en psicología, audio y música, junto a un equipo de profesionales, desarrollaron la idea, durante diez años de investigación basándose en la noción de que a través de sonidos podrían crear efectos que simularan estados de ánimo, o experiencias similares a las que uno obtiene con el uso de las drogas recreacionales. Pero no hablamos de cualquier tipo de sonido, hablamos de los tonos binaurales.
Este programa está asentado en Estados Unidos, Brasil, México y Francia, y que ahora empieza a conocerse en Estados Unidos. En España ya se oferta por el equivalente de 12 dólares.
De acuerdo al Centro de Investigación Neuroacústica de Estados Unidos, son señales de diferentes frecuencias que, al ser presentadas una a cada oído, son procesadas por el cerebro de tal manera que éste integra la percepción de las dos señales produciendo la sensación de una tercera frecuencia de tono, la que viene a ser la onda binaural. Sonidos estimulantes
Existen numerosas investigaciones asociadas a los cambios en la conciencia (Pasa a la página 27). por el uso de tonos binaurales, según el Centro de Investigación Neuroacústica. En 1995, los científicos estadounidenses Owens y Atwater señalaron que «el efecto subjetivo de escuchar sonidos binaurales puede ser relajante o estimulante, dependiendo de la frecuencia del tono binaural».
El mismo año, el estudio realizado por el investigador Chok C. Hiew demostró que los tonos binaurales de rangos delta (de uno a cuatro hercios) y theta (de cuatro a ocho hercios) están asociados con el relajo, la meditación y los estados creativos, así como ayuda a conciliar el sueño.
Años antes, en 1985, el investigador estadounidense Robert Monroe había señalado que los tonos binaurales en frecuencias beta (de dieciséis a veinticuatro hercios) están asociados al incremento de la concentración.
Drogas del futuro
Entonces, ¿por qué no podría crearse un tono binaural que genere en nuestro cerebro la sensación de alguna droga existente? Y así fue como I-Doser lo concibió.
Mediante la producción de tonos binaurales en CDS? de audio y la creación de aplicaciones para las computadoras para la mejor audición de estos sonidos.
I-Doser promete a sus clientes un método efectivo y seguro para lograr una experiencia o estado de ánimo simulado de sus innumerables dosis: peyote, cocaína, heroína, ketamina, morfina, anestesia, hash, alcohol, etcétera.
Y este resultado parece confirmarlo las más de dos millones de descargas de la aplicación para las computadoras que ha tenido I-Doser desde sus inicios, según señalaron fuentes de esa empresa.
Las dos fichas musicales más caras, bautizadas Gate of Hades (Puerta del Hades) y Hand of God (Mano de Dios), de una duración de 30 minutos, pueden, según su descripción, sumir al que las escucha ya sea en las peores pesadillas o en un estado de calma y beatitud.
Estos productos nacieron en Estados Unidos, pero su éxito y las nuevas tecnologías han extendido su uso rápidamente por el resto del mundo, algo que ha despertado reticencias en ciertos sectores, pese a que no crean adicción alguna, dicen los expertos.
Fuentes de la misión interministerial de la lucha contra la droga y la toxicología de Francia explicaron a Efe que se trata de un fenómeno que no es «ni inquietante, ni emergente» y que, por el momento, no hay razón para prohibirlo.
No obstante, estas drogas digitales han irrumpido en este país en los últimos dos meses y por ahora se desconoce qué tipo de efectos pueden acarrear a los consumidores porque todavía «no hay estudios realizados al respecto» en Francia.
Expertos en neuropsicología remarcan que los latidos binaurales relajan, ayudan a la concentración y se usan con fines terapéuticos para enfermedades como el autismo.
Ciertas frecuencias pueden estimular la imaginación o la creatividad, lo que podría crear las alucinaciones que los consumidores afirman tener durante o después de escuchar las sesiones.
Algunas voces alertan sobre la posibilidad de que, a la larga, las drogas digitales puedan provocar disfunciones cerebrales.
Los hipotéticos peligros de las «e-drugs» no parecen preocupar demasiado a los más jóvenes, que comparten sus experiencias en las redes sociales, donde recomiendan las mejores dosis.
«Sentí llamas en mis brazos, que bajaban poco a poco hasta los dedos de los pies, tenía la impresión de que mi brazo pesaba una tonelada y uno de mis dedos estaba encorvado.
Entonces empecé a sentirme muy raro. Fue genial», relata en un chat «Sugar Killer'», quien dice que ha visto a una tortuga, un elefante verde y hasta un Papá Noel derrapando a los pies de su cama.
Se «toma» con tanta naturalidad como se escucha música, no parece estar asociada a actividades ilegales y sus efectos y propiedades corren como la pólvora por internet, gracias a las redes sociales.
Controversia
Sin embargo, navegando en Internet también se pueden encontrar comentarios de experiencias decepcionantes. Y es que, al parecer, no todas las personas reaccionan de igual manera frente a los tonos binaurales.
De hecho, los efectos que las i-dosis tienen en las personas pueden ser de tres categorías: un grupo que obtiene los efectos deseados; otro que es inmune a estos efectos; y un tercero que sólo obtienen fuertes dolores de cabeza tras escucharlos.
No en vano, los debates que se desarrollaron a mediados del año pasado no llegarían a una conclusión definitiva.

