Catalejo

Industria de la duda frente a la verdad

Industria de la duda frente a la verdad

Anulfo Mateo Pérez

La manipulación mediática no es un accidente del ecosistema digital, sino una herramienta estratégica de poder. Se despliega con método, financiamiento y narrativa uniforme cuando se trata de países que no orbitan en la esfera del poder estadounidense.

Desde los laboratorios de comunicación política, guiados por “think tanks”, se diseñan marcos interpretativos que convierten conflictos complejos en relatos morales simples. Así, el blanco son naciones que aparecen reducidas a caricaturas en crisis, sin contexto histórico. No se trata de informar, sino de instalar percepciones, mediante “cherry picking”.

La repetición sistemática de matrices de opinión termina moldeando la conciencia colectiva, hasta hacer que la sospecha sustituya al análisis.

El viejo principio de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad encuentra hoy amplificadores inéditos en redes sociales, algoritmos y plataformas digitales. La velocidad suplanta a la verificación.

En este escenario, los bloqueos económicos o medidas coercitivas unilaterales se presentan como respuestas legítimas, nunca como factores que agravan las dificultades internas de esos países, como en Cuba y Venezuela.

El discurso hegemónico invisibiliza logros sociales y sobredimensiona errores, construyendo una narrativa única que desalienta miradas alternativas. Se fabrica así una pedagogía del descrédito.

No es un fenómeno nuevo. Durante la Guerra Fría se perfeccionaron estas tácticas; hoy solo han mutado de formato. Cambiaron los soportes, no la intencionalidad.

Frente a ello, el desafío no es negar problemas reales, sino exigir equilibrio informativo. Porque cuando la información se convierte en arma, la verdad deja de ser un derecho y pasa a ser un territorio en disputa.