Tiene razón el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez al reclamar medidas drásticas contra casos definidos como vergonzosos y escandalosos de violación sexual a niñas por parte de parientes o cualquier otra persona.
Es el caso de una niña de once años violada por el cuñado de su progenitora que alumbró en un hospital de maternidad, tras un embarazo que puso en peligro su vida.
La sociedad, por vía del Ministerio Público y de la justicia, está compelida a reaccionar con la mayor drasticidad frente a ese tipo de crimen, cuyos infractores deben purgar largos años de cárcel. Se requiere también que los organismos correspondientes del Estado asuman políticas efectivas de previsión y educación a los fines de evitar situaciones tan alarmantes como la que aquí se comenta.
