Opinión

E Pluribus Unum

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 En su brillante “El cuento del cafecito”, la reconocida autora domínico-americana Julia Alvarez cuenta la historia de Joe, un estadounidense nacido en Nebraska, quien viaja a la República Dominicana para disfrutar de unas vacaciones en la playa.  Sin embargo, Joe se aburre y decide aventurarse más allá de las paredes de su hotel todo-incluido. 

Rápidamente, Joe se enamora de la gente, del país, y del café de la República Dominicana.  Viaja a una pequeña finca en las montañas donde el propietario cosecha café orgánico.  Joe extiende su viaje y empieza a trabajar con un campesino a quien le enseña a leer. 

Al mismo tiempo, el campesino le enseña a Joe el secreto de cómo cosechar el mejor de los cafés orgánicos utilizando mano de obra intensiva y técnicas que han perdurado a través del tiempo.  Pronto empieza a crecer la idea de cosechar café orgánico, y los campesinos de esa comunidad montañosa se unen para formar una cooperativa. 

Todos son ganadores en este cuento: los campesinos prosperan, Joe enseña a leer a los campesinos y a sus hijos; el medio ambiente mejora a medida que los campesinos empiezan a adoptar prácticas sostenibles.  Joe, a su vez, se aclimata a su nueva vida, siendo más feliz en las lomas de la República Dominicana que lo que jamás había sido en las llanuras del estado de Nebraska.

Aunque el “Cafecito” es ficción, la cosecha de la agricultura orgánica es un hecho.  Aunque esta tendencia literalmente no existía hace 20 años, el comercio mundial de productos agrícolas orgánicos ahora representa una industria valorada en miles de millones de dólares.  Y la industria del café orgánico en la República Dominicana, de la que escribe Alvarez, es parte de esta historia.

Las exportaciones de café orgánico dominicano, valoradas en dólares, se han más que duplicado en los últimos cinco años.  Asimismo, la República Dominicana ha sobresalido en otras áreas de la agricultura orgánica.  A la fecha, la República Dominicana es el más importante exportador de bananos orgánicos en el mundo, y su participación en el mercado del cacao a nivel internacional es importante. 

Me enorgullece que la Embajada, a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), haya jugado un papel importante en la promoción de estos productos orgánicos por medio del Proyecto de Diversificación Económica Rural.  En los últimos años, la USAID ha trabajado con sus socios dominicanos para apoyar la producción de productos orgánicos tales como el banano, café, cacao, la piña, el jengibre y los vegetales.  A su vez, éstos son exportados y vendidos en los mercados de Europa, Japón y los Estados Unidos, así como en hoteles y resorts locales.

Tal y como ha revelado Bill Eichner, el esposo de Julia Alvarez, en el epílogo de “El Cuento del Cafecito”, la historia de Joe está basada en hechos reales.  Eichner es oriundo de Nebraska, y él y Julia Alvarez tienen una finca en las montañas de la República Dominicana donde cosechan café orgánico. 

Y, así como la finca de Joe, su finca no es sólo un centro para la cosecha de un buen café, sino que es también un lugar que promueve la sostenibilidad medioambiental, el desarrollo económico y el alfabetismo.  Empezaron pequeños pero, a través de los años, su finca y su impacto en la comunidad y el medioambiente locales han crecido, y continúan creciendo.  Nos recuerda a todos que son los pequeños compromisos que hacemos cada día en nuestras vidas lo que hace la diferencia. 

Tal y como escribe Bill Eichneren el Epílogo del “Cafecito”, “Y cuando beba café, recuerde este cuento del cafecito. El futuro depende de cada taza, de cada decisión que tomamos.”

El Nacional

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