Winder Pérez, cabo de los Marines, y el canta-autor Prince Royce se conocieron por primera vez el 4 de julio, el Día de la Independencia de los Estados Unidos. Jamás se imaginaron que se conocerían en la República Dominicana su segundo país – lejos de sus hogares en los Estados Unidos. Tienen en común una niñez en el Bronx, el amor por los dos países, un gran apoyo familiar, y fe en el sueño domínico-americano. Basándose en los valores establecidos hace siglos, los dos descubrieron sus similitudes, de manera muy apropiada, durante la celebración de la independencia, la democracia y la libertad.
Los Estados Unidos alberga la más importante diáspora en el mundo. La lucha de esta diáspora por aprovechar nuevas oportunidades es lo que motivan los ideales de las generaciones subsiguientes, así como el saber que el futuro está abierto para perseguir sus sueños. Los domínico-americanos Prince Royce y el cabo Pérez, ambos distinguidos en diversos actos celebrados por la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo el Día de la Independencia, atesoran la fe en ese sueño. Uno nació con el don de una dulce voz. El otro tiene como meta alcanzar el liderazgo militar en defensa de su nación. Estos dos jóvenes, de 23 años de edad, aprendieron de la experiencia migratoria de sus familias que los resultados de sus sueños dependerán de la seriedad con que asuman sus esfuerzos. Ellos promulgan y representan el Sueño Americano.
En el año 1931, James Truslow Adams escribió en el libro The Epic of America sobre una tierra de ensueño donde la vida debe ser mejor, más abundante y completa para todos, con oportunidades para cada individuo según sus habilidades o logros. Para Adams, este Sueño Americano obvió lo relacionado con el género, estado social, derecho de nacimiento, y la posición social. Representa la libertad de perseguir las ambiciones individuales, que en los Estados Unidos está protegida institucionalmente.
La búsqueda de la felicidad, como uno de los valores de los Estados Unidos, se remonta al 4 de julio de 1776, cuando este concepto fue inmortalizado en la Declaración de la Independencia: sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. La independencia, la democracia, la libertad; la igualdad, la oportunidad, la inclusión éstos, y otros valores compartidos, unen a las Américas en una visión común. El intercambio entre la diáspora ha creado un vínculo más sutil de comunicación a través de décadas de cultura compartida.
Con una curva profesional ascendente, y que continúa generando premios y colocándose en las listas de los más populares, Prince Royce mezcla las raíces de su herencia dominicana con la relevancia de su vida en los Estados Unidos. Según él mismo ha admitido, su música representa el amor y el orgullo que le produce representar a ambos países.
Los patrones de viaje del cabo Winder Pérez están muy lejos del circuito de conciertos. Estacionado en Irak y Afganistán como militar de los Estados Unidos, el cabo Pérez ha desafiado el destino en varias ocasiones. En enero de 2012 un cohete de 14 pulgadas, lanzado por un lanza-granadas, impactó en su pierna mientras realizaba un patrullaje en contra de los Talibán en Afganistán. Su valentía y recuperación dejaron cicatrices de un tipo muy diferente. El cabo Pérez ahora busca inspirar a otros jóvenes a perseguir sus sueños utilizando todos los recursos a su alcance: El sueño está ahí. Simplemente tienes que perseguirlo, dice. La clave es hacer lo correcto cuando nadie está mirando.

