Sólo en lo abstracto se podrá decir que en los Estados Unidos se habla únicamente inglés. Muchos son los hogares en los Estados Unidos donde se le tiene un gran respeto al idioma de sus antepasados, idioma que se mantiene fuera de los parques y las calles.
Yo nací, por ejemplo, en un ambiente bilingüe. Para aprovechar al máximo esta dicha, realicé estudios adicionales en México para adquirir herramientas que, eventualmente, me ayudarían a lo largo de mi vida. Sin embargo, aún en este supuesto universo unificado del hispano-parlante, la riqueza de las frases idiomáticas locales y las cambiantes realidades sociopolíticas de cada país y región requieren de un seguimiento constante a las herramientas lingüísticas para utilizar al máximo los matices del idioma.
A veces me maravillo al ver a aquellas personas que inician sus vidas en un aislamiento monolingüe. ¿Por qué algunos se sienten seguros en este ambiente conocido, mientras que otros se sienten más seguros aceptando que el mundo ofrece mucho másde lo que ellos conocen?
Durante mis años de servicio en al Cuerpo Médico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, se me solicitaba entrenar al personal militar de las fuerzas aliadas. La mayoría de los que participaba en el entrenamiento hablaba vietnamita. Rara vez hablaban inglés. Acostumbrados a tener que trabajar con personas de otras culturas lingüísticas, ellos tenían la facilidad de buscar alternativas para transmitir sus necesidades. Allí presencié, de primera mano, lo que más tarde yo verificaría a través de los estudios académicos: que hablar más de un idioma le permite a uno entender que la realidad se puede interpretar de diversas maneras. Aunque no compartíamos un idioma en común, los que éramos bilingües nos podíamos comunicar mejor. Podíamos interactuar con menos detalles y captar con mayor rapidez el significado de algunas situaciones que aquellos soldados que sólo hablaban inglés.
El estudio de un idioma amplía las funciones de la memoria, las herramientas de la clasificación, el razonamiento analítico y la capacidad de resolución de problemas. Las situaciones que confunden a la persona que sólo habla un idioma se manejan con una flexibilidad creativa por el políglota.
Ahora, como Embajador, veo por qué los Estados Unidos promueve la enseñanza y el aprendizaje del idioma inglés fuera del territorio nacional. Aumenta las posibilidades de un diálogo exitoso. En el campo de las investigaciones, telecomunicaciones, la aviación, y para muchos organismos internacionales, el inglés sigue siendo el idioma operativo y sigue conectando los pueblos y las ideas, reafirmando que la adquisición del conocimiento no tiene fronteras. Las herramientas de la tecnología de la información que tenemos disponibles como los podcasts, el Internet, las traducciones computarizadas y los videos en línea proveen una amalgama de recursos libres que, combinados con una guía de estudios, nos facilitan aún más los idiomas y, por ende, las realidades de otras tierras y culturas.
Se requiere paciencia para llevar a cabo un programa del estudio de idiomas a largo plazo. Se requiere de un buen oído y de la perseverancia para llegar al manejo casi perfecto del idioma. Pero, el deseo de vivir en un mundo donde existe una mayor tolerancia y entendimiento mutuo sólo requiere que cada uno de nosotros cultive el aprecio para la influencia que el aprendizaje del idioma, en cualquier nivel, abre nuestro mundo, bien sea desde nuestros hogares, el parque, o en círculos educativos.

