Con hondo pesar estamos asistiendo a la proliferación de enfermedades de corte ambiental por mal manejo de desechos médicos y de otros tipos en deferente recintos sanitarios del país. Esta situación nos está colocando un serio problema de proliferación de enfermedades que ni Salud Pública puede controlar, por lo menos por el momento. Esto es debido a la baja capacidad de acción, creatividad y manejo del personal sanitario asignado a diferentes centros de salud, no sólo pública sino también privada. En todo el país se pueden señalar con los dedos de la especialización del personal dedicado a estas labores y sobre todo no existe entrenamiento adecuado a este personal cuando es reclutado. Si bien existen programas de bioseguridad, no se contemplan algunas interrogantes sobre el manejo de desechos sanitarios, especialmente en hospitales y centros médico ubicados en el interior del país. Esa situación termina en el vertedero municipal, casi siempre al aire libre y en cercanías de arroyos o cañada que por lo general terminan en un cauce superior de agua. En esta situación alertamos a los caso de cólera y los desperdicios de los hospitales que aunque en la ciudades principales nuestras son tratados y depositados de manera segura, en el interior de la nación la situación es otra. Los desechos médicos casi siempre son quemados en el mismo recinto, pero esto no garantiza que el personal utilizado para esos fines sea el más idóneo para ellos pues todos sabemos que cualquier empleado es usado para esos fines en prejuicio de la comunidad circundante. Las enfermedades ambientales están a la orden del día en todo el territorio nacional, máxime cuando la misma crisis de proliferación del cólera, la cual ha sido bien manejada, pero mal informada, sugiere que se involucren de forma efectiva estudiantes y profesores de centros educativos para divulgar la realidad que vivimos en torno a esa problemática. El país debe establecer una política clara en cuanto a los manejos de desechos médicos y su exposición en espacios libres, son muchos los niños que se exponen de forma peligrosa a estos elementos por curiosidad y aventura y han llegado a enfermar por esta situación. Estos desechos se constituyen en una proliferación de nuevas posibilidades de enfermedad a poblaciones pequeñas completas. La bioseguridad ambiental debe ser enfocada desde las bases de las comunidades expuestas y educar sobre la base de una realidad que involucra a toda la familia, maestros, estudiante y personal sanitario. Si no se aplica una programación con monitoreo periódico no se logrará el efecto deseado a nivel de salud.

