Opinión

Editora Nacional

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En nuestro país se está produciendo un acontecimiento editorial trascendente. Pero que, sin embargo, es casi ignorado por la inmensa mayoría de la sociedad. Es lamentable que sea así. Resulta inadmisible la ausencia de publicidad de ese importante hecho literario. Y no es que se haya querido ocultar. Se trata de las publicaciones que viene haciendo la Editora Nacional, bajo la denominación de Biblioteca Dominicana Básica (BDB).
Los más sobresalientes textos de los autores nacionales, que constituyen verdaderos clásicos, son reproducidos en esa colección.
El laureado poeta y narrador José Enrique García, director de la Editora Nacional, está realizando un ingente trabajo en esa dependencia del Ministerio de Cultura. Pero creemos que ya es hora de que los libros publicados sean del conocimiento del conjunto de la sociedad.
Las ediciones de esos textos son hermosamente presentadas. Están contenidas en formato de fácil manejo. Nos recuerdan aquellas célebres ediciones de la colección Austral, que nos llegaban periódicamente. Cuentan con una revisión y corrección tan exigentes como puntillosas. Son una excepción a la ausencia de la necesaria depuración y edición de la mayoría de los libros de factura criolla, que salen con apuros de las imprentas.
La Editora Nacional afirma: “La Biblioteca Dominicana Básica (BDB) aspira a reunir las obras emblemáticas de la literatura y el pensamiento dominicanos y llevarlas a un público amplio a fin de recuperar y poner en valor los títulos esenciales de nuestro corpus literario.”
Y agrega: “Es un proyecto largamente acariciado que persigue el rigor editorial, tanto en la selección de las obras como en la edición y presentación. Por eso, se ha elegido como logo la flor nacional, que simboliza un propósito ambicioso, el de conformar una colección que nos vincule con nuestras esencias y rinda homenaje a los autores consagrados, a la vez que sirva de impulso a las jóvenes generaciones.”
Ciertamente, es una propuesta digna de admiración y promoción. Ya están circulando varios volúmenes de la BDB. Autores como Federico García Godoy, con “El derrumbe”; Franklin Mieses Burgos, con “El sembrador de voces”; Juan Sánchez Lamouth, con “Presencia de los frutos”; Tulio Manuel Cestero, con “La sangre”; Domingo Moreno Jimenes, con “Palabras sin tiempo”; Manuel Rueda, con “Materia del amor”, entre otros, van conformando la BDB.
El pueblo dominicano está tan hambriento de ilustración, de valores y principios, que constituye una necesidad cultural de primera importancia que las obras de la BDB sean conocidas por todos.
Nuestro admirado amigo y Ministro de Cultura, arquitecto Eduardo Selman, debe darle todo el apoyo posible a la sana iniciativa de crear la BDB, que tiene la Editora Nacional.

El Nacional

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