La Confederación Patronal Dominicana (Copardom) incurre en un desatino al recomendar a sus empresas afiliadas no pagar a partir de hoy el incremento de un 13% al salario mínimo no sectorizado, aun cuando exhorta a hacerlo desde el 30 de este mes.
Ese aumento salarial tiene fuerza de ley, pues fue aprobado por el Comité Nacional de Salarios y refrendado por el Ministerio de Trabajo, por lo que su aplicación no puede ni debe ser retrasada bajo ningún subterfugio.
El gremio de empleadores instruyó postergar ese aumento del salario mínimo a la espera de que las autoridades de Trabajo ordenen la reclasificación de las empresas, pero esa eventualidad no está atada a la aplicación de una resolución hace tiempo aprobada y ratificada.
El aumento salarial fue aprobado por un monto de un 20%, pero el ministro de Trabajo dividió su aplicación en una primera partida de un 13 por ciento vigente de inmediato, y otra de un 7% para ser aplicada a partir de noviembre.
Copardom ha señalado que ese monto salarial no puede ser aplicado sin que previamente se emita la resolución de reclasificación empresarial, cuestión que debió invocar durante el proceso de discusión en el seno del Comité Nacional de Salarios, sin pretender ahora violarlo o postergar su ejecución.
Dirigentes empresariales afirman que unas 550 empresas deben ser reclasificadas como micro o pequeñas, lo que supone que los trabajadores obtendrían un salario mínimo mucho menor al señalado por el comité salarial.
Es claro que esa resolución no está conectada a una posible reclasificación empresarial, por lo que su aplicación no debe postergarse a la espera de que las autoridades hagan o digan lo que no han dicho que harán o dirán. La ley es la ley.
El progreso o crecimiento empresarial no debería estar conectado a la cultura de los bajos salarios, ni a la mala costumbre de enseñar al burro a no comer. Empleadores y trabajadores deben escalar juntos la escalera del éxito, porque uno no puede subir sin el auxilio del otro.

