Las expectativas ciudadanas en torno al discurso de rendición de cuentas que pronunciará mañana el presidente Danilo Medina ante la Asamblea Nacional parecen centradas en lo que dirá sobre el escándalo Odebrecht, aunque el mandatario está compelido a abordar también otros temas que forman parte de la agenda de urgencias nacionales.
El ministro administrativo de la Presidencial, José Ramón Peralta, adelantó que el mandatario va a referirse al caso de soborno que la empresa brasileña admite distribuyó entre funcionarios y gente influyente para obtener ventajas o privilegios en licitaciones o concesiones de obras públicas, lo que obliga a reservar primeros asientos.
Si bien es cierto que la platea nacional aguarda con inusitado interés lo que el Presidente dirá sobre un caso con ribetes de corrupción e impunidad, la ciudadanía también debería prestar atención a asuntos de gran trascendencia como la crisis eléctrica, fiscalidad, endeudamiento, inestabilidad cambiaria y déficit fiscal, entre otros.
En términos formales, la rendición de cuentas del jefe de Estado ante el Poder Legislativo estaría concentrada en realizaciones del Gobierno durante 2016, conforme a un mandato constitucional, pero es costumbre que el Presidente se refiera además a los programas en ejecución y a los proyectos que se aplicarían en 2017.
El presidente Medina tiene el ineludible compromiso de satisfacer el reclamo colectivo de promover el esclarecimiento del escándalo Odebrecht, así como garantizar tolerancia cero frente a la corrupción e impunidad, sin que su gobierno ejerza ningún tipo de influencia ante el Ministerio Público o la Justicia.
En la comparecencia de mañana, la gente aspira a un discurso severo contra la prevaricación, pero que al mismo tiempo plantee soluciones o abordaje certero ante asuntos delicados y puntales como las gestiones para los pactos eléctrico y fiscal, o los relacionados con la seguridad ciudadana y el caótico sistema de tránsito y transporte.
Más que vencer, el Presidente tiene en su comparecencia de mañana que convencer a una colectividad salpicada hoy de angustia, pesimismo e indignación a causa de eventos que requieren ser afrontados con absoluta decisión y voluntad política.
Es claro que, como se ha adelantado, el mandatario pondrá mañana el dedo sobre la llaga de Odebrecht, pero también ha de abordar en su comparecencia ante la Asamblea Nacional, otros temas que igualmente laceran, preocupan o mortifican a la sociedad dominicana.

