La Iglesia católica conmemora hoy el Día de Corpus Christi, una de sus celebraciones más relevantes que recuerda la última cena del Señor cuando dio a comer y a beber a sus apóstoles pan y vino, en analogía de su sangre y su cuerpo que ofrecería en sacrificio para redimir el pecado humano.
Este ritual de eucaristía se basa en la expresión atribuida por el apóstol Juan a Jesús: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Quien comiere de este pan, vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi misma carne para la vida del mundo”.
La fiesta de Corpus Christi se festeja en el catolicismo desde hace más de mil años, y representa la fortaleza de la fe cristiana, pero también es fuente inagotable de lealtad, optimismo y devoción hacia el simbolismo que representa el pan y el vino en la Ultima Cena del Señor antes de su crucifixión.
La sociedad dominicana en sentido general debería asumir con igual devoción y pasión las palabras que pronunció el Redentor ante sus apóstoles, basadas en el amor, solidaridad, sacrificio y humildad, convicción y certidumbre.
Los ruegos del Jueves de Corpus Christi van dirigidos al Altísimo para que colme de bendiciones al pueblo dominicano y lo libre del pecado que encarna el desmedido afán de lucro y de la explotación del hombre por el hombre.

