Como inapelable sentencia del tiempo, 2018 morirá inexorablemente esta medianoche para perdurar por siempre en el infinito laberinto de la historia donde la memoria colectiva e individual podría ubicarlo en el lado de la gloria o en el rincón de las frustraciones, según el color del cristal con el que sea juzgado.
Los mortales suelen culpar al tiempo de sus fracasos o desgracias, sin llegar a entender que las manecillas del reloj se limitan a fijar plazos para que cada quien o la sociedad en su conjunto cumplan con anhelos o metas previamente concebidos.
Se acercaría a la injusticia condenar a 2018 por carecer de espacio para enmendar errores, suplir deficiencia o recomponer inobservancia, porque sus segundos, minutos, horas, días y meses son como agua cristalina imposible de represar, que de no aprovecharse continuamente se derrama entre las manos.
De las buenas noticias heredadas del año que agoniza figura el notable crecimiento de la economía (7%), el más elevado del continente, la expansión del servicio 911, la continuidad del 4% a la educación básica y preuniversitaria y el aumento en el ingreso de divisas por turismo, remesa, inversión extranjera y exportaciones.
El viejo año arrastró los pies en los temas de corrupción, seguridad ciudadana, feminicidios e impunidad, aunque es de justicia señalar que Justicia y Ministerio Público encaminaron diligencias, menores o mayores, para afrontar esos flagelos.
El incremento de la inmigración ilegal queda como fatídica herencia de 2018, período durante el cual prevaleció una crasa indiferencia oficial sobre la anarquía migratoria, con su agravada secuela de males económicos, políticos y sociales. Ese flagelo debería estar en el primer punto de agenda para 2019.
Los dominicanos deberían hoy reflexionar sobre lo que fue o pudo ser 2018, para poder abrevar en su caudal de experiencias, juzgarlo sin pasión ni rencor, a sabiendas de que los errores o los aciertos no se atribuyen al tiempo, sino al buen o mal uso de las manecillas del reloj.
El Nacional formula fervientes votos por un venturoso 2019 repleto de prosperidad, paz, justicia, transparencia y equidad para todos los dominicanos deseosos de vivir junto a los suyos en una nación soberana, digna y respetada.

