Los feminicidios y la violencia contra las mujeres constituyen un punto de reflexión sobre la celebración del Día del Amor y la Amistad. Los factores que han convertido la violencia de género en una epidemia tienen que ser extirpados, o reducidos a su mínima expresión, para que San Valentín reine entre hombres y mujeres.
Si el amor se ha apagado o no ha encontrado la forma de prender, queda la amistad como sentimiento que sintetiza, al menos entre personas de sexo opuesto, la comprensión y la tolerancia. No se trata únicamente de un día para enamorados.
El carácter comercial que suele atribuírsele a la fecha no afecta la esencia de los festejos. Por más y más que se hable, días como el de San Valentín son necesarios para meditar sobre el amor, la amistad y hasta el sentido de la vida. En homenaje al significado de San Valentín, vale cualquier esfuerzo entre hombres y mujeres para superar la violencia de género que tanto dolor y luto ha esparcido en la población.

