Solidaridad VS. Patria
El Estado y el pueblo dominicanos tienen la cristiana responsabilidad de ser solidarios con el empobrecido pueblo haitiano.
¡Y cómo lo han sido!
Pienso ahora en los chicos de la Defensa Civil, los equipos de Obras Públicas y el Grupo Estrella, nuestros médicos de SESPAS, las cien mil raciones diarias desde el día después y hasta hoy. El embajador Rubén Silié y su temple solidario, Carlos Castillo amanecido, Pastor Vásquez, tan presente, nuestras Fuerzas Armadas, tan dispuestas y bien mandadas.
Pero dicho esto, debemos recordar que el Estado Dominicano tiene también la innegociable responsabilidad a cualquier precio- de defender la frontera como evidencia de una sagrada nacionalidad, hablo de evitar la invasión pacífica hacía nuestro país que la tragedia de Haití lógicamente ha aumentado. Ya, hasta se llega a los excesos mediáticos de presentar como denuncia, el hecho de que nuestro Ejército Nacional devuelva a su país a ciudadanos haitianos que, desesperados, intentan ingresar a nuestro territorio de forma ilegal.
Comparativamente, ningún país del mundo ha sido más solidario con Haití que el nuestro. Pero la solución al drama haitiano no puede ser la fusión de nuestras patrias, y mucho menos que nuestras FF AA sean presentadas ante el mundo como una sarta de verdugos, irrespetuosas de los derechos humanos por el agravio de hacer lo que les manda la Constitución de la Republica a la que se deben y que justifica su existencia.
Hace años que la irresponsabilidad y el oportunismo electorero de nuestra partidocracia gobernante, más el escaso poder de convocatoria de la sociedad civil metida en estos temas, vienen evitando la aplicación del Reglamento de la Ley de Migración que además de una gracia a través de un plan de regularización, impondría reglas de juego al tema migratorio. Pero, ¡Cuidado! La solidaridad no puede incluir la disolución del país. ¡Cuidado! Que los pueblos duermen, porque despiertan…
La solidaridad dominicana hacia Haití ha sido al estilo de La Teresa: hemos dado hasta donde duele: No olvidemos que aquí también tenemos nuestros pobres miserables, enfermos, desahuciados, hambrientos, desempleados, sin techo ni esperanza.
La patria está desolada como una calle sin farolas; perdida, como una noche que no encontrara su luna, como el amante que perdiera tus besos, ay, que esta desolada la patria. !No juguemos con ella, ni para escribirle versos!
Solidaridad no puede ser entrega, traición a nosotros mismos, olvido.

